El deporte y el medio ambiente unidos

Fotografía: Donaldo Zuluaga

Por: Yuliana Suaza

 

La pista del estadio Bicentenario en Donmatías ha sido el lugar más significativo en la vida de Camilo Sosa Sepúlveda, un niño de 12 años dedicado a reciclar y limpiar la pista de atletismo en compañía de su madre y hermana, mismo escenario que lo ve correr y saltar en diversas pruebas de atletismo.

Luz Emilce Sosa, madre de Camilo y Valentina, nació en Medellín, pero decidió trasladarse a esta localidad del norte del departamento de Antioquia con sus dos hijos, y desde el año 2017, la familia recoge, separa y vende el reciclaje que encuentran en la pista del escenario deportivo. Allí, el menor se acercó a Jorge Tabares, entrenador de atletismo, para pedirle que le permitiera entrenar en la tarde luego de vender el reciclaje.

Así es como Camilo, desde hace cuatro meses, limpia su lugar de entrenamiento en la jornada de la mañana y en la tarde, prepara las pruebas de 60 metros, marcha y salgo largo. En medio de su timidez, se logra escuchar las palabras del atleta que murmulla: “me gusta mucho reciclar porque siento que ayudo al medio ambiente”.

El deporte llega por motivación, por legado y en este caso, por casualidad. Lunes, miércoles y viernes, Camilo madruga con su familia y separa plástico, latas y bolsas de agua. Horas después, regresa pero en su faceta deportiva, se prepara para seguir aportando al ambiente y al deporte de su municipio.

Los pies descalzos que enorgullecen a Puerto Girón

Fotografía: Donaldo Zuluaga

Por: Mateo Arroyave Díaz

 

Con la planta de sus pies en contacto directo con la pista, John Jairo Chaverra cruzó segundo en la competencia válida por los 150 metros planos en la rama masculina.

El no haber contado con un calzado para la prueba disputada en el estadio de atletismo Alfonso Galvis, no fue impedimento para tener un desempeño que refleja todo el proceso deportivo que empezó John hace ya un año, luego de que Cristian García, técnico de Banafrut, se quedara deslumbrado al verlo correr una tarde de 2020 en la pista del estadio de Apartadó y decidiera acercarlo al equipo que hoy está disputando el Festival de Festivales por segunda ocasión en su historia.

Su rendimiento en el Baby Atletismo Comfenalco Antioquia dejó un saldo positivo para este chico de 13 años, que con orgullo expresa que es el único hijo deportista de una familia conformada por cuatro hermanos y dos hermanas. Lo ocurrido en el día de apertura de una de las disciplinas más antiguas de la historia, fue su primera experiencia en el ámbito competitivo, siendo este tan solo el comienzo de un sueño que no considera inalcanzable: romper un récord mundial, tal como lo hizo su ídolo Usain Bolt en su momento.

Ahora, pensando en su entrada nuevamente en acción en el segundo día de emociones que ofrece el certamen para niños más importante de Colombia, John tiene la mirada puesta en ser una vez más uno de los protagonistas de la jornada. Posteriormente, la historia continuará, pues al regresar a casa, en el corregimiento Puerto Girón de Apartadó, su objetivo será continuar entrenando para seguir el camino de convertirse en un atleta de alto rendimiento.

*Historia de vida Indeportes Antioquia.

Herencia deportiva presente en el Festival de Festivales

Fotografía: Yuliana Andrea Suaza Lopera

Por: Yuliana Andrea Suaza Lopera

La herencia deportiva de padres a hijos se mide, en ocasiones, por la calidad técnica y la disciplina deportiva. Este es el caso de Luis Alfonso Jaimes, padre Juan Sebastián. Luis es formador de entrenadores en atletismo a nivel nacional e internacional, destacando su participación en World Athletics, máxima autoridad de atletismo a nivel mundial. A su vez, Juan Sebastián tiene participación en este Festival de Festivales en dos deportes: atletismo y judo.

La labor del padre se basa en prepararlo en las habilidades de fuerza y resistencia para complementar su rendimiento en judo, que es la verdadera pasión de Juan Sebastián, aunque en el deporte base en el que compite actualmente le ha ido bien, sacando algunos resultados positivos. Las piernas de Juan se impacientan con las carreras, pero lo que desea es convertirse en un gran judoka. Además, tiene sangre y genes para hacerlo, no solo por ser discípulo de su padre en atletismo, sino porque su primo, Francisco García, es su entrenador en judo.

Ejerciendo su labor de enseñanza en el Centro Educativo CEFI, Luis Alfonso conoció el amor, Carolina Ríos; estudiante de entrenamiento deportivo que hoy por hoy es su ayudante en el Inder Envigado, acompañando a su novio y a su hijastro en las diferentes pistas de atletismo.

Los 41 años de experiencia como entrenador de su padre han sido aprovechados por Juan Sebastián, que desea en un futuro convertirse en el relevo de su padre en las aulas y coliseos en diferentes partes del país.

Michell Gómez, las piernas felinas que enaltecen a Urabá

Fotografía: Donaldo Zuluaga

Por: Yuliana Andrea Suaza Lopera

Con la velocidad de un guepardo en plenitud de la selva, corrió Michell Carolina Gómez en los 60 metros planos por equipo del Festival de Festivales. Su registro la hizo merecedora del primer puesto en esta prueba tras la primera jornada en su rama femenina y también en la general (por encima de los hombres). La victoria se volvió una constante a sus 12 años de vida, pues ha sido campeona departamental en 60 metros y 150 metros sub 12, además, ha hecho elevar la bandera antioqueña en los campeonatos nacionales en pruebas de 60 y 80 metros, en los cuales ha finalizado vencedora.

Su entrenador, Javier Bonilla, del club FGL Greenland, sonríe pretenciosamente cuando habla de su atleta, a quien define como “la mayor promesa deportiva no solo del club sino del departamento”. Michell, actualmente, posee una beca otorgada por Indeportes Antioquia para su sostenimiento y práctica deportiva en el municipio de Turbo. No obstante, esto ha representado tener que separarse de su familia que se encuentra ubicada en el corregimiento de Uveros de San Juan de Urabá.

A pesar de la distancia, su familia representa un motor adicional a la hora de volar en las pistas. Su hábitat ahora es una casa hogar, donde convive con otros 11 deportistas y ella es la menor. La pequeña se enaltece al lado de los más grandes.

Con la habilidad de los felinos, Michell no solo se destaca en carrera sino también en salto triple, donde posee un registro de 5,9 metros, un registro más que llamativo para su corta edad. Hoy en día milita en las privilegiadas filas que conforman la selección Antioquia, su deseo es seguir corriendo por su sueño y su máximo objetivo: las justas olímpicas.

Seguramente, las tierras extranjeras la verán chispear en las pistas, pero por ahora, la pista del Alfonso Galvis fue la espectadora de una de las tantas gestas de la protagonista del club Greenland.

La danza inquieta de los moños de Sara

Fotografía: Donaldo Zuluaga

Por: Jairo Piedrahita Lopera

Un total de 19 moños blancos tiene colgando de unas finas trenzas en su cabello, hechos por su madre en Apartadó antes de emprender su viaje hacia la capital del departamento.

Sara Mosquera Domínguez, a sus 11 años participa por primera vez en un Festival de Festivales. El día de su debut, el sábado que iniciaba el Baby Atletismo Comfenalco, tenía competencias en el salto largo y en los 600 metros. “Me gusta mucho más saltar, eso es lo mío, porque el fondo no lo entreno mucho y ahí hay niñas muy fuertes”, afirma.

Esos 19 moños blancos, un poco más pequeños que una canica de cristal, se mueven traviesamente en su cabeza cuando Sara toma carrera en la pista y ejecuta su salto, pareciendo que hicieran una danza. Le pregunto si le molestan y me contesta de manera risueña “para nada, ni siquiera los siento. Hoy tengo estos moños, pero a veces mi mamá solo se hace uno grande y me recoge todo el pelo… es por variar”.

Varios tipos de peinados se ven en la pista del estadio Alfonso Galvis, pero ninguno luce tan atractivo como el de Sara, quien pone a danzar de manera inquieta al aire sus moños cada vez que salta.

Una historia mágica en fútbol y atletismo

Fotografía: Donaldo Zuluaga

Por: Manuel Osorio Villa

 

 

No es el día de Halloween, ni va disfrazado a disputar las competencias, pero al mejor estilo de los superhéroes o personajes de series de ficción, Yeiner Romero Pino, está protagonizando un capítulo aparte en el Festival de Festivales.

El amor por el deporte nació gracias a su padre, Jeiner Romero Zapata, quien jugó en las inferiores de Atlético Nacional y Millonarios, y también practicó el atletismo.

Yeiner tiene 11 años, nació en Bogotá el 25 de enero de 2008, por los días que su papá probaba suerte en el equipo embajador de la capital del país. Sus padres son chocoanos, pero lleva 10 años viviendo en Medellín. Un niño extrovertido, muy ansioso y con un carácter fuerte; quien es además el encargado de liderar los calentamientos en su equipo, antes de cada carrera.

Nos llevamos una grata sorpresa al observar que el mismo niño que estaba realizando su calentamiento en la pista de atletismo Alfonso Galvis. Jugó la noche anterior con Belén Fátima con la camiseta 10 en su espalda: el jugador rápido, creativo con traje de mago, el que filtró una bola que se convirtió en pase gol en el partido del Babyfútbol ante Juan Pablo ll, para redondear una goleada 3-0, en donde él fue el protagonista aparte, de una historia mágica en fútbol y ahora en atletismo.

Ya en la pista con el número 022 en su pecho, representando su equipo Inder Medellín del Babyatletismo, corriendo en las diferentes competencias de los 60, 150, 600 metros planos y los relevos por equipos, gracias a su gran velocidad y astucia para manejar el ritmo de las carreras, se colgó tres medallas de oro en la tarde, haciéndole honor a sus comparaciones con superhéroes y a los cuentos llenos de hipérbole, que solo se ven en personajes de las películas de fantasía.