Dejando huella en el Babybaloncesto

Fotografía: Donaldo Zuluaga

Por: Maria Camila Sañudo Echandía

 

Por herencia de su madre, Juan Pablo Durango Salazar, número 15 del Club Pumas de Antioquia, inició jugando baloncesto a los 4 años en la Escuela de Baloncesto de Antioquia.  Aunque el Babybaloncesto ya finalizó, el jugador siente que fue una gran experiencia para crecer deportivamente.

Gina Piedad Salazar Valcárcel, exjugadora de la selección Meta de baloncesto, vibra y respira este deporte a través de su hijo. Por esto, ella con su esposo llevaron a Juan Pablo a un partido de su jugador favorito Giannis Antetokounmpo en Washington D.C., en reconocimiento por todo el esfuerzo y disciplina que su hijo ha demostrado.

Para Juan Pablo y su familia hacer parte del Club Pumas de Antioquia significa una oportunidad de crecimiento con un equipo que apenas está en desarrollo, un grupo que se convirtió en su segunda familia.

Compromiso, disciplina, integración y amor, son las palabras que definen el baloncesto en la vida del número 15, aparte de que este le ha enseñado el valor del respeto. Concentración, meterla toda, ofrecerle el partido a Dios e ir por cada rebote, son las palabras que lo rigen cuando pisa el maderamen de cualquier coliseo de baloncesto.

Amarillo: la fuente de inspiración de Sofía

Fotografía: Jose Daniel Acevedo Yepes

 

Por: María Camila Sañudo Echandía

 

El Club Esgamba de Bogotá, elenco que participa en el Babybaloncesto, cuenta con Paula Sofía Bonilla Rodríguez en su formación, una niña extrovertida, imparable, alegre y particular, tanto en el terreno de juego, como fuera de él.

La número 6 plasma en el estilo de sus zapatos su personalidad y mentalidad ganadora, pues son de color amarrillo y de su personaje animado favorito de Nickelodeon: Bob Esponja. La explicación del uso de este color es porque resalta y la jugadora tiene el mismo deseo en el Coliseo Mayor Iván de Bedout.

Paula, a su corta edad, es selección Colombia y viajará a México y Estados Unidos este año. “Nunca rendirse”, es su lema, dicho que aprendió de la esponja más famosa de la pantalla. Por eso cuenta con aproximadamente 60 medallas y ha participado en ocho nacionales. La jugadora es armadora y tiene 12 años y su basquetbolista favorito es LeBron James, nuevamente el color amarillo tiene espacio en su historia.

Ella y su equipo ocuparon un puesto especial en el Babybaloncesto, lugar que la motiva a seguir trabajando en sus lanzamientos y a continuar cosechando títulos. Para sus padres, Carolina y José; equipo y amigos, Sofía significa victoria.

Andry se despide… pero promete volver

Fotografía: Luis Benavides Puché

Por: Maria Camila Sañudo Echandía

 

Para Andry Lucuara Olaya la ciudad de Medellín fue de lo más sorprendente: montar en Metro y ver los alumbrados del río Medellín estarán es sus recuerdos más preciados. La jugadora llegó a la ciudad para participar en la edición 15 del Babybaloncesto con el Club Pabor del departamento del Huila.

Andry inició sus pasos deportivos jugando con la pecosa del fútbol, hasta que su profe Milena, de quinto de primaria, le preguntó que si quería cambiar el color de la pelota y entrenar baloncesto. En ese momento, la número 4 del club huilense, encontró una familia y su deporte favorito, llevándola a querer estar toda su vida rodeada y con la mirada fija en la cesta.

Sus entrenadores Carlos Arturo Vallejo Colorado y Álvaro Medina, describen a la jugadora como una niña noble, obediente y que se esmera tanto en lo social como en lo deportivo, pues el deseo de ella, con 13 años, es poder ayudar a su comunidad y a quienes lo necesiten con solo una condición: que estos trabajen.

Viajar por el mundo jugando baloncesto, apoyar a su hermano menor Jhojan Santiago en su carrera futbolística y conocer el mar, también son unos de sus anhelos. Por ahora, Andry ya se despidió del Festival de Festivales, haciéndose una promesa de volver a jugar el año entrante en el Coliseo Mayor Iván de Bedout.

Triples entre los gigantes del Babybaloncesto

Fotografía: Luis Benavídez

Por: María Camila Sañudo Echandía

 

Con 1.40 metros de estatura, a Felipe Posada Montoya no le da miedo sobresalir y enfrentar a sus oponentes de mayor tamaño en el Coliseo Mayor Iván de Bedout. El Club Búhos de Bello es privilegiado en contar con este especialista en triples en sus filas.

El hijo de René Fernando Posada y María Margarita Montoya, nacido en este municipio del norte del Valle de Aburrá, respira baloncesto, aunque inició su carrera deportiva practicando natación, tenis de mesa, pisó las canchas de tenis de campo y el césped de fútbol. Su camino y su amor por el deporte naranja fue gracias a su tía, quien le mostró de la existencia del club bellanita.

Como Stephen Curry de Golden State Warriors, equipo de la NBA, el número 5 del equipo Búhos elude a sus contrincantes y anota triples que hace que el público se emocione armando una fiesta en las gradas del coliseo. Sus palabras luego del partido frente a Municipio de Segovia fueron: “Creer que podemos llegar a ser más”, son esas mismas las que lo motivan a ser mejor y cumplir los retos que él y su entrenador se proponen.

Felipe y su equipo describen al Festival de Festivales como un certamen de nivel nacional, donde salen los futuros jugadores que representaran a nuestro país en las distintas competencias internacionales.

Siguiendo el legado de su bisabuelo

Fotografía: Dúver Alexander Pérez Vásquez

 

Por: María Camila Sañudo Echandía

 

Isaac Uribe Torrado, el jugador con la camiseta 11 del Club Vaqueros de Yopal, Casanare, recorrió más de 750 kilómetros para llegar al Coliseo Mayor Iván de Bedout y poder seguir con el legado de su bisabuelo Ramón Uribe, pues este fue el primero en abrir una cancha de baloncesto en la ciudad de Cúcuta, exactamente en la Joyería Sol.

Con los primeros aros en nuestro país inició el baloncesto en Colombia, pero también nació una familia con cuatro generaciones de basquetbolistas, todos con historias particulares, porque todos están relacionados con el sentimiento de este deporte multitudinario.

El papá de Isaac, Diego Uribe Rincón, fue el culpable de que hoy en día, el “vaquero” ame el básquetbol por encima del fútbol, deporte que practicó por muchos años. Todo esto cambió en el año 2014, pues le dio una oportunidad al baloncesto, pero con una condición: no dejar de entrenar fútbol.

En el 2016, después de que Isaac viera jugar a Kyrie Irving en el Mundial de Baloncesto, le dio la noticia a su padre de que se dedicaría 100% al deporte de su familia. Ahora, Isaac tiene tres cosas muy claras en su vida: llevar a su equipo Vaqueros de Yopal al podio final del Babybaloncesto, seguir con el legado en la Selección Colombia y enseñarles a sus hijos el amor por el baloncesto, como lo hizo con él su padre.

Resultados de la cuarta jornada en el Coliseo Mayor Ivan de Bedout

Cancha 1 – Masculino: Club Búhos 21 – 47 Manizales Basquetball, Esc. Iván Olivares (Santander) 38 – 49 Inder Envigado, Municipio de Segovia 30 – 34 Club Promesas de Antioquia; Cancha 1 – Femenino: Club Leopardos (Cali) 23 – 30 Inder Medellín, Club Patojas (Popayán) 30 – 31 Municipio de Itagüí, Coogranada 26 – 17 Inder Envigado, Club Vaqueros (Yopal) 40 – 23 Club Cariocas; Cancha central – Femenino: EPD Cajicá (Cundinamarca) 44 – 43 Urabá, Municipio de Ituango 35 – 45 Sabaneta INDESA, Club Gacelas de El Peñol 26 – 29 Club Esgamba (Bogotá), Club Dragones 31 – 21 Club Promesas de Antioquia; Cancha central – Masculino: Club Corsarios (Nariño) 25 – 26 Club Dragones, Rionegro Horizonte 23 – 84 Club CRP (Cali), Club Los Paisitas 24 – 29 Club Pumas de Antioquia; Cancha 2 – Masculino: Sabaneta INDESA 43 – 46 Sharks (Zipaquira), Club Esgamba (Bogotá) 48 – 20 Urabá, Municipio de Itagüí 24 – 42 Club Pollitos (Chocó); Cancha 2 – Femenino: Club Búhos 23 – 30 Club Saltamontes (Santander), Club Búfalos (Montería) 45 – 21 Municipio Carmen de Viboral, Club CDCasport 19 – 25 Club Pabor (Huila), Municipio de San Carlos 12 – 37 Club Adida.

Cestas y puntos: 3 generaciones en Promesas de Antioquia

Fotografía: Donaldo Zuluaga

Por: María Camila Sañudo Echandía

 

 

“Cuando mis dos hermanitos anotan, recuerdo mi primera cesta en el Festival de Festivales”, así lo cuenta Laura Sofía Meneses Serna, subcampeona en el año 2014 y 2015 con el Club Promesas de Antioquia. Ahora, ella juega con el equipo de la Universidad Nacional de Colombia y sus dos hermanos, María José y Mathías juegan el Babybaloncesto con el equipo del alma de su hermana mayor.

Mathías y María José llegaron al baloncesto por obligación, pues no estaba en sus planes entrenar y competir como Laura. Sin embargo, los caminos de la vida los llevaron a pisar las canchas de este deporte, porque al finalizar la jornada escolar ese era su segundo hogar. Con el pasar de los días esto cambió, ahora el baloncesto es su deporte favorito y su pasión.

Es la primera vez que los hermanos Meneses Serna juegan en simultáneo un Babybaloncesto, esto hace que Laura y sus padres estén desde temprano en el Coliseo Mayor Iván de Bedout, uniformados, con instrumentos musicales, con sonrisas y apoyando a la número 9 y el número 5 del equipo de la casaca roja.

Para esta familia el Babybaloncesto es felicidad y niñez, emoción y recuerdos, simplemente es su legado. En definitiva, Promesas de Antioquia tiene casta basquetbolista.

El color de la pelota no importa en la familia Galeano Salazar

Fotografía: Dúver Alexánder Pérez Vásquez

Por: Maria Camila Sañudo Echandía

 

Tomás Galeano Salazar resalta en el equipo de la Alcaldía de Envigado en Babybaloncesto 2020, con su entrega, pasión y determinación en las canchas del Coliseo Mayor Iván de Bedout, algo que aprendió de su padre Juan Jairo Galeano, ex jugador y campeón de la Copa Libertadores con Atlético Nacional en 1989.

Aunque el deporte no es el mismo, las metas y los sueños son el común. Por un lado, fue el ganar la copa más importante en el fútbol suramericano, y por el otro llegar a las grandes ligas como la NBA. A esta historia se une Sara, hija del “andino de oro” Galeano y hermana de Tomás, pues ella ve a su hermano como un ejemplo a seguir.

El jugador número 6 del equipo de Envigado inició sus pasos en el baloncesto hace 7 años, enamorándose desde ese entonces del deporte de la pelota naranja. Actualmente, Galeano padre los aconseja y les da tips de cómo vivir en el mundo competitivo, gracias a su experiencia y con todo el amor de padre, a pesar que el color de la pelota no es el mismo.

Para la familia Galeano Salazar, ganar o perder es circunstancial, pero tener actitud, fuerza y verraquera no es negociable, frase que siempre el ex verdolaga les dice a los pequeños basquetbolistas antes de un partido.