Para Mariana, la capitanía es sagrada

Fotografía: Wilson Valencia

Por: Santiago Mejía Álvarez

 

La deportista de 14 años está viviendo su mejor momento en Gold Star- Bogotá, equipo perteneciente al Baby Fútbol Sala disputado en el Coliseo Tulio Ospina de Bello.

Pisar el balón, aconsejar a sus compañeras y hablar permanentemente con el cuerpo técnico, son los motivos principales por los cuales la jugadora marcada con la número 10 posee la cinta de capitana. Para Mariana Silva, este brazalete tiene un valor sentimental, denominándolo como el voto de confianza que ha depositado el cuerpo técnico en ella.

Antes de cada pitazo inicial, Mariana reúne a todas sus compañeras para realizar una oración y brindar un mensaje motivacional. Cada vez que anota un gol, se acerca a la tribuna donde están los padres de familia, pidiendo que no dejen de alentar a sus hijas. El cariño por parte de ellos hacia la capitana se percibe fácilmente: sus buenas jugadas siempre están acompañadas de gritos y aplausos.

Aunque su futuro no está en el país tricolor, debido a que se visualiza practicando el deporte que ama en el continente europeo, la futbolista seguirá aprendiendo de cada una de sus compañeras, afirmando que ellas son su motivación para crecer profesionalmente.

 

Para Julio, el fútbol sala es un parche

Fotografía: Wilson Valencia Martínez

Por: José Daniel Acevedo

 

Por lo general, cuando se habla de algún talentoso de Fútbol Sala, nos referimos a su pisada de balón, sus gambetas y sus goles. Sin embargo, cualquier entrenador quisiera tener en su plantilla a un jugador aguerrido, apasionado por el juego y en términos futboleros, que sude la camiseta.

Este es el caso de Julio César Espitia, jugador con la camisa 3 del equipo El Parche, que participó en la primera edición del Baby Fútbol Sala. Vive en el barrio La Gabriela del municipio de Bello. Él se destaca precisamente por dejarlo todo en la cancha, sus ganas de defender los colores de su equipo nunca terminan y esto se debe a lo agradecido que está porque en El Parche le dieron la oportunidad de jugar.

“Un día, yo los vi a ellos entrenar en la cancha del barrio La Gabriela y desde ese día me empezó a gustar, y luego mi mamá me dio permiso para hablar con los profes y desde ahí empecé a jugar”, mencionó. Así nació el sueño de este chico. Su ídolo es Léider “Veneno” Arboleda y dice que, si en el mundo no existiera el Fútbol Sala, él buscaría otro deporte para dedicarse.

El equipo de El Parche no avanzó de la fase de grupos, sin embargo, los asistentes al Coliseo de la Unidad Deportiva Tulio Ospina se llevaron el recuerdo de un luchador en el campo, un jugador de esos que hay que pasarlo dos veces y que, con el balón en el pie, no desentona.

 

Jerónimo y su sueño que conlleva la responsabilidad

Fotografía: Wilson Valencia

Por: Valentina Flórez Correa

 

Levantarse a las 5:30 de la madrugada, ir al colegio, ir a entrenar, y después, ayudarle a sus padres con todas las labores que vivir en el campo acarrean. Ese es un día normal para Jerónimo Atehortúa, un joven cuya disciplina lo ha llevado a que, a su corta edad, sea el extremo en el equipo del municipio de Santo Domingo en el Baby Fútbol Sala y sea su primera vez en el Festival de Festivales.

Jerónimo, habitante de la vereda El Pambo, camina todos los días desde allí hasta las canchas a jugar a la pelota. Además, a pesar de su corta edad, 12 años, ya vacuna y alimenta el ganado por sí solo, además de ayudarle a su mama, Claudia Restrepo, con las labores de casa mientras su padre realiza los demás oficios. Para este pequeño, el futbol es su fuente de inspiración y emoción desde hace 5 años que lo practica.

Según Jhon Fredy Botero técnico del Club, Atehortúa es un chico rápido, táctico, con buena definición e inteligente, y permanece convencido de que su talento es innato y de que su constancia, perseverancia y ganas pueden llevarlo niveles más altos.

“Si no tengo la forma, me la rebusco como sea para traerlo a los partidos y competencias, mi hijo contara con mi apoyo siempre. Eso es seguro”, dice su mamá, mientras relata la admiración por el compromiso de su pequeño. Lo que sigue para él, es seguir debutando y dando lo mejor de sí mismo para poder seguir escalando y paso a paso escalar hasta llegar a la cima, que para Jerónimo, es ser recordado dentro del futbol sala.

Unos amigos que lo comparten todo

Fotografía: Santiago Mejía Álvarez

Por: Santiago Mejía Álvarez

 

Thomas Caro y Samuel Vélez se repartieron el premio del arco menos vencido en el Baby Fútbol de Salón Comfenalco Antioquia.

8 goles en 7 partidos fue el registro de los guardametas del conjunto naranja, convirtiéndose en el arco con menos goles encajados de todo el campeonato. El trabajo en equipo fue el causante del buen rendimiento deportivo, agregando además que el cuadro envigadeño se sentía seguro independientemente de quien estaba bajo los tres palos.

Para Samuel Vélez, deportista marcado con la número 12, haber compartido el trofeo con su compañero es justo, considerando que ambos se prepararon responsablemente para disputar el torneo organizado por Los Paisitas. “Yo no soy mejor que Thomas, ni él es mejor que yo. Somos amigos adentro y afuera del campo de juego, y si pensamos en ser personas individuales nunca llegaremos a nuestros objetivos” afirmó.

Por otra parte, Thomas Caro confiesa que haber recibido aquel reconocimiento deportivo lo llenó de motivación para seguir cumpliendo sus sueños, agradeciendo el buen desempeño del “Gato con Botas” como apoda a Samuel, porque sin él este galardón no sería posible. Todavía no saben cuál de los dos se quedará con el trofeo, pero en la mente de todos sus compañeros quedaron plasmadas las atajadas que ambos realizaron en el Club Comfenalco de Guayabal.

Un viaje en chiva hacia la consagración

Fotografía: José Daniel Acevedo

Por: José Daniel Acevedo

 

Domingo 16 de enero, 8 de la mañana en el municipio de Santo Domingo, nordeste del departamento de Antioquia. El pueblo, como de costumbre, ya despertó. El campanario anuncia la misa de 8 tradicional, pero en el parque, algo llama la atención: el equipo de fútbol sala del pueblo se prepara para salir, rumbo a Medellín a su tercer partido en el Festival de Festivales.

Santo Domingo, o como le dicen por ahí, la capital del “Biscochito”, está ubicado a 70 kilómetros de Medellín, un viaje que se estima en 1 hora y 35 minutos, si todo sale bien.

Mientras las campanas anuncian el inicio de la misa por última vez, los jugadores, entrenadores y padres de familia, abordan el medio de transporte que los llevará a su lugar de destino. La chiva se estaciona en el parque de la localidad, tres horas antes del partido programado.

«Para nosotros, viajar en chiva es lo normal, es nuestro medio de transporte en el pueblo. Antes es raro el que viaja en bus», mencionó Manuela Botero, asistente técnica del equipo.

«El viaje es un paseo para nosotros, en la chiva vamos escuchando reggaeton, recochando, contando chistes y la pasamos bueno», así se expresó Camilo Areiza, jugador número 7 del equipo de Santo Domingo.

Aunque para algunos nos resulte curioso, ellos incluso prefieren viajar en chiva para disfrutar el viaje, recibir el viento en la cara y pasar un rato agradable. Así, el equipo de Santo Domingo vive el día a día en el Festival de Festivales y esperan ganar en su tercera fecha para buscar clasificar como uno de los mejores terceros.

 

Un viaje de 16 horas fue la motivación para salir campeones

Fotografía: Luis Benavides.

Por: Santiago Mejía Álvarez

 

El viaje del elenco azul y rojo de Sevillanos tardó 16 horas en bus. En aquella travesía desde Villavicencio, cada jugador traía la ilusión de poner en lo más alto el nombre de su municipio, objetivo que lograron gracias a su buen desempeño deportivo en las instalaciones del Club Comfenalco de Guayabal donde terminaron de manera invicta. Los padres de familia siempre ocuparon la totalidad de las tribunas en cada uno de los partidos, causando que los deportistas se sintieran como en casa.

David Morales, director técnico del plantel campeón de la séptima edición del Baby Fútbol de Salón Comfenalco Antioquia masculino, considera que los buenos resultados se dieron debido al compromiso personal que tuvo cada integrante del plantel, agregando que cada uno de sus dirigidos estaba detrás del mismo objetivo: hacer sentir orgullosos a los villavicenses.

Para Jhampier Neme, jugador marcado con el número 10, el 14 de enero del 2022 quedará grabado en su mente, denominándolo como “un sueño hecho realidad”. El atacante afirmó que se devolverá feliz para su hogar, y que, en las 16 horas requeridas para el viaje de vuelta, no dormirá en ningún momento, pues, todavía no cree que se ha convertido en campeón.

 

 

“Un equipo de amigos es más difícil de vencer”

Fotografía: Wilson Valencia Martinez

Por: José Daniel Acevedo

 

Uno de los templos de Fútbol Sala más importantes del país es el coliseo Tulio Ospina, ubicado en la unidad deportiva que lleva ese mismo nombre, en el municipio de Bello. En este lugar los asistentes se deleitaron con los regates, goles, atajadas y jugadas preparadas del Baby Fútbol Sala en su primera edición.

La mayor goleada de la primera fecha la protagonizó el equipo de Barbosa, mostrándose como el equipo más contundente del torneo en la apertura. Dentro de sus integrantes a destacar encontramos a Emanuel Gaviria, en su espalda porta el número 1 y en su brazo derecho, la banda de capitán que se ajusta al liderazgo y la fuerza que transmite.

“Un equipo de amigos es más difícil de vencer”, mencionó Emanuel, destacando la unión que tiene con sus compañeros. En su primera presentación, Barbosa goleó 14 a 0 al Municipio de Ituango. A pesar de estar bajo los tres palos, Gaviria tuvo la oportunidad de marcar su gol, un tiro desde los 10 metros que sus compañeros le cedieron, reconociendo la gran labor que hace en el arco y el liderazgo que tiene tanto dentro como fuera de la cancha, eso y que, según sus amigos, él es quien más fuerte golpea la pelota.

“Nosotros, fuera de la cancha, tenemos una muy buena relación, Emanuel es uno de los que más nos impulsa a salir a recochar en la calle, a jugar play o a salir a comer juntos”, dijo Samuel Escobar, jugador de Barbosa, compañero y vecino de Emanuel. Ellos tienen más de 3 años de amistad y esperan que sean muchos más, mientras tanto, se enfocan bastante en ganar esta primera edición del Baby Fútbol Sala y comenzaron pisando fuerte.

 

El Carmen del Darién: catedra de juego limpio desde el Chocó

Fotografía: Santiago Mejía

Por: Santiago Mejía Álvarez

 

En el Baby Fútbol de Salón Comfenalco Antioquia, un conjunto llegado desde el noroccidente del Chocó, con un poco más de 20 años de historia como municipio y que viste en el torneo una camiseta naranja, recibió el reconocimiento al buen comportamiento dentro del campo de juego: estamos hablando de Carmen del Darién.

Wesley Snéider Palacio Martínez, jugador marcado con el número 8, afirmó que “nuestro profesor nos forma cada día más, en nuestra región no hay casi lugares para jugar, pero eso no es impedimento para ser mejores personas cada día. Cuando hay inundaciones y es imposible jugar en las canchas, nos reunimos para perfeccionar nuestra amistad grupal fuera del campo”, dice.

Cuando el equipo se encuentra disputando un compromiso, Éver Beltrán, quien desempeña la función de director técnico en el club, pide respeto para el rival durante los cuarenta minutos del encuentro. Jhonatan Blandón García, marcado con el número 2, declaró que se siente feliz porque se le reconoció a su “familia deportiva” el respeto por los demás, agregando que la rectitud y la transparencia forjan a un buen profesional.

En las instalaciones del Club Comfenalco Antioquia, los chicos recibieron la visita de Pedro José Mena, alcalde de este municipio chocoano, quien manifestó que se siente orgulloso del papel desempeñado por sus “niños”, esperando poder seguir ayudándolos deportivamente para que cada uno de ellos triunfen en sus vidas.

 

 

La distancia no es impedimento para cumplir los sueños

Fotografía: Santiago Mejía

Por: Santiago Mejía Álvarez

 

Por cada compromiso que disputó Ebéjico, club perteneciente a la rama femenina del Baby Futbol de Salón Comfenalco Antioquia, Stefany Tobón viajó durante dos horas durante tres días seguidos.

La distancia entre su municipio, en el occidente de Antioquia, y el Parque Comfenalco, situado en el sector de Guayabal de la ciudad de Medellín, nunca fue un impedimento para cumplir sus sueños. Para la atacante, este deporte es nuevo en su vida, afirmando que lleva menos de un año practicándolo. La jugadora del club azul celeste agrega que sus compañeras han sido de gran ayuda, aunque recién las conoce.

Para Tobón, haberse topado con esta disciplina deportiva le ha cambiado sus planes personales, dejando claro que en su vida siempre estará presente el balompié. La deportista narra con alegría su gol marcado frente al Inder Medellín, posicionándolo como uno de los mejores recuerdos de su vida.

Durante los tres días que tuvo que viajar hasta la ciudad de la eterna primavera, Stefany madrugaba para llegar horas antes a los compromisos, donde aprovechaba para disfrutar del talento de otros equipos. Con esta frase se despidió del torneo: “Gracias a Los Paisitas por permitirme ser feliz. A los demás equipos les agradezco por enseñarme cada día más sobre este deporte”.

 

Amor y fútbol de salón: ADN de Soacha

Fotografía: Santiago Mejía

Periodista: Santiago Mejía Álvarez

 

En Soacha, un municipio adjunto a la capital del país, el fútbol de salón (o microfútbol como algunos lo llaman) es una disciplina deportiva de las más practicadas, sembrando en los menores el amor, la honestidad y el respeto.

Las niñas del Soacha Futsal han ganado los dos partidos que han jugado en los cuadrangulares del Baby Fútbol de Salón Comfenalco Antioquia. Julián Rocha, director técnico del club rosa, ha sido el artífice del crecimiento personal y futbolístico de las niñas. Para el estratega fue una tarea difícil la escogencia de jugadoras para disputar el Festival de Festivales, afirmando que “el nivel en Soacha con relación con este deporte es impecable, por lo que para mí fue complicado seleccionar tan pocas niñas. Muchas jugadoras con talento se quedaron por fuera, las que convoqué tienen que disfrutar esta experiencia.”

La número 10 del plantel, Sharit Arias, se robó los elogios por parte de todos los aficionados que estuvieron presentes en el Parque Comfenalco de Guayabal. Sus gambetas, definiciones y tácticas personalizadas causaron múltiples aplausos de propios y contrarios. Por otra parte, la jugadora de 13 años agrega que fue un logro personal ser seleccionada por Julián, por consecuente dará lo mejor de ella para demostrarle a su estratega que tomó una buena decisión en tenerla en cuenta.

Pero no todo es fútbol para este conjunto bogotano, pues para el cuerpo técnico y padres de familia del club es indispensable fomentar el amor por las demás compañeras, formando personas integras para el bienestar común de la sociedad.

Nicol Barreto, quien juega de cierre, encuentra totalmente normal la racha de victorias de su equipo en el torneo, denominando como “proceso” lo que ha venido trabajando el cuerpo técnico y, aunque quiere ser campeona, espera llevarse a su casa experiencias inigualables. La jugadora de 12 años práctica este deporte desde los 6, caso común en varias de sus compañeras.