Un Zlatan criollo se hace presente en el Babyfútbol 2022

Fotografía: Manuel “El Chino” Quintero

Por: Juan Pablo Torres

 

David Zlatan Castro, jugador marcado con la camisa número 9 en el equipo Belén Las Margaritas, le hace honor al futbolista sueco y a su padre.

Zlatan tiene 12 años edad. En esto del fútbol empezó en la escuela Totono Grisales, la cual quedaba ubicada en su barrio. Su padre lo encaminó a que se inclinara por esta actividad y él no solo contó con el apoyo de su progenitor, sino que ahí también estuvo su familia para que él practicara este deporte.

Este nombre tan particular se lo puso su padre, un fan del jugador sueco que ha militado en clubes como Juventus, Barcelona, París Saint Germain, la selección de su país entre otros.

Paradójicamente, para David Zlatan su jugador favorito no es Ibrahimovic… el deportista de su preferencia es Cristiano Ronaldo, su ídolo, pero destaca lo que hace en las canchas europeas su homónimo.

El 9 de Belén Las Margaritas se ha sentido muy bien jugando esta versión del Babyfútbol 2022, puesto que el nivel este año ha sido muy bueno. En sus propias palabras Zlatan dice que “quiero llegar a la final, ganarla, para dedicárselo a mi familia y en especial a mi padre que me está apoyando desde el cielo”. Desafortunadamente este elenco no alcanzó a llegar a estancias definitivas, pero Zlatan sabe que en otra oportunidad tendrá la vencida.

Camilo Blandón, a lo ‘Dibu’ Martínez

Fotografía: Luis Benavides

Por: Jorge Andrés Zuluaga

 

Minuto 60. Cuartos de final del Babyfútbol masculino. Fátima le acaba de empatar al Deportivo Cali en el ocaso del partido. Mientras todos celebran entre lágrimas y gritos un gol que parecía no llegar, el técnico llama a Camilo Blandón y le dice que se ponga los guantes. A pesar de que el tiempo reglamentario está por terminar, él ingresa para ser el responsable del arco de su equipo en la tanda de penaltis.

Antes de cada cobro de los jugadores rivales, Camilo se les acerca, les da la mano, les pide que lo miren a la cara y a algunos les dice: “No se asuste, papi, usted lo cambia y la bota. Ya sé para dónde va”. Él ya había estudiado sus cobros del partido anterior cuando el Deportivo Cali le ganó por esos mismos cobros desde el punto blanco a Maracaneiros de Bogotá. Al final, sus rivales desperdiciaron tres ejecuciones, Fátima se clasifica y Camilo va a consolar a sus rivales, todo se queda en la cancha.

“Yo creo que la mayoría de los que empezamos a hablarle a los pateadores es por el ‘Dibu’ Martínez (arquero de la Selección Argentina), pero yo no trato de imitarlo, sino que lo hago a mi modo”, comenta el guardameta. Su habilidad para manejar el arco fue clave para que el Barrio Fátima lograra vencer a uno de los equipos favoritos a quedarse con el primer lugar del torneo.

Camilo tiene 12 años y es hijo de Robinson Blandón, reconocido ex basquetbolista que pasó por Los Paisas. Él valora el esfuerzo que hace su padre, quien trabaja arduamente en una discoteca y, a pesar de quedarse laborando hasta altas horas de la noche, si al otro día en la madrugada tiene que acompañarlo a entrenar, lo hace sin ningún inconveniente. “Esta victoria y los títulos que gane se los dedicaré a mi papá”, comenta el arquero de Fátima.

Con su habilidad como guardián de los tres palos, Camilo quiere llegar algún día al Barcelona de España y triunfar, pero antes de eso quiere conquistar la Marte y poner su nombre entre los ganadores de las 37 ediciones del Babyfútbol Colanta.

Un equipo con doble talento Sanabria

Fotografía: Manuel ‘El Chino’ Quintero

Por: Jorge Andrés Zuluaga

 

En el equipo Villa Rocío de Mosquera, municipio de Cundinamarca, dos de sus tres zagueros centrales titulares son hermanos mellizos. Se trata de Juan Esteban y Juan Sebastián Sanabria, quienes siempre han jugado juntos y tienen las mismas características en su juego. Solo tienen dos cosas que los diferencian: la pierna hábil de cada uno y que Sebastián es hincha de Santa Fe y Esteban de Millonarios.

“Siempre estamos juntos y nunca nos separamos”, explica Juan Esteban. Ambos nacieron el 4 de enero de 2009, estudian en el mismo colegio, cursan el mismo grado y se van a entrenar los dos en bicicleta. Esa unión y ese vínculo tan grande se ve reflejado en la cancha, se ayudan mutuamente y ambos se complementan para hacerse mejor a ellos mismos y al equipo en general.

“Los dos son muy tranquilos y en la cancha son fieras”, comenta John Alexander Samudio, director técnico del club. Además, cuenta que nunca los ha visto pelearse en ningún partido, ambos tienen una personalidad muy sociable y cuando hay un conflicto entre sus compañeros ellos son los encargados de mediar y apaciguar el momento. Por eso cumplen un rol fundamental tanto en el terreno de juego como fuera de él.

Aunque si alguna vez el azar y el fútbol los lleva por equipos distintos y ambos tienen que enfrentarse, cada uno defenderá sus colores con absoluto profesionalismo. “Como dice mi mamá: amigos afuera, en la cancha no”, comenta Juan Sebastián entre risas.

 

“Galeita”, el orgullo frontineño

Fotografía: Donaldo Zuluaga

Por: Jorge Andrés Zuluaga

 

Luis Miguel Castañeda es uno de los referentes de su equipo, no solo por su talento, sino también por el esfuerzo que hace para poder jugar fútbol. Varias veces a la semana debe emprender un viaje de una hora desde Musinguita, vereda en donde vive, hasta Frontino para ir a los entrenamientos. A pesar de que las vías algunas veces estén en mal estado por las inclemencias del clima y su padre no siempre pueda llevarlo, él se las ingenia para poder asistir.

“Nos queda muy duro porque a veces mi papá está trabajando y me toca buscar pega con los profesores o diferentes personas que viven en la vereda”, cuenta Luis Miguel, que lleva la camiseta número 10 de su equipo. Además de jugar fútbol y estudiar, él ayuda en las labores de la finca ganadera en donde vive, que es de su abuelo y que además tienen cerdos, gallinas, pollos de engorde y huertas.

Si se le pregunta a alguien de Frontino por Luis Miguel quizá no asociará ese nombre al del talentoso jugador, pero si se les habla de “Galeita” lo reconocerán inmediatamente. Este apodo lo adquirió gracias a su padre John Jairo, que fue un reconocido jugador de la selección del pueblo y le decían “Galea” por su parecido futbolístico con el reconocido exjugador de Atlético Nacional Juan Jairo Galeano.

Para “Galeita” haber jugado el Babyfútbol es la recompensa al tremendo esfuerzo que hace en su día a día. Este tipo de historias nos enseñan que, aunque el camino sea fangoso -como el que recorre Luis hasta sus entrenamientos-, siempre hay que atreverse a recorrerlo.

*. Historia de vida Indeportes Antioquia

Lauren y todo el apoyo de su madre

Fotografía: Manuel “El Chino” Quintero

Por: Juan Pablo Torres

 

Para Lauren Chamorro, jugadora del Club Bloques de Limonar de Cali, su familia y, en especial, su madre, han sido fundamentales para su proceso deportivo.

Desde los 6 años, Lauren empezó a jugar fútbol con niños del barrio Belén, de su natal Cali, y de ahí pasó a un club deportivo del barrio Siloé. Cuando llegó a esa escuela para ella fue importante ya que le interesó aún más practicar este deporte.

En este corto proceso de formación su madre ha sido fundamental, pues ella ha apoyado a la deportista desde un inicio: la acompaña a los entrenamientos, a los juegos en otros sectores de la ciudad de Cali y, en esta ocasión, está con ella en el Babyfútbol 2021.

Su madre, Jennifer Alexandra López, cuenta que cuando Lauren le dijo que quería jugar este deporte la apoyó. El mensaje que le deja a su hija es que “siempre tenga hambre de gol porque ella es una muy buena deportista y que siempre seguirá contando con su ayuda”.

Para Lauren es muy importante darla toda con su equipo, el anhelo es salir campeonas de este certamen con su conjunto y con la ayuda de su directora técnica Carolina Pineda buscarán el ansiado trofeo del Babyfútbol2022.

 

El fútbol como puente de integración: Venezuela en el Festival de Festivales

Fotografía: Manuel ‘El Chino’ Quintero

Por: Yuliana Suaza

 

Hay hermanos de sangre que a través de la vida dividen sus caminos: nacen del mismo vientre, pelean, batallan y, al final, se apropian de lo que les corresponde para emprender nuevos senderos. Colombia y Venezuela son hermanos, la sangre los une y en el Festival de Festivales, el fútbol ha sido el puente que conecta. El sueño de Bolívar de unir a estas naciones se está logrando a través del esférico.

Por primera vez, en 37 años de historia del Babyfútbol, participa un equipo venezolano. El fundador y entrenador del club San Antonio Soccer, Clodowaldo De la Cruz, en compañía de su esposa, Reina Hernández, fueron los artífices de que estos 18 niños llegaran a tierras antioqueñas. Ya sedujeron territorio nortesantandereano, pues allí es donde han competido los últimos años y, acogiéndose a la irreverencia del hermano menor, esta plantilla venezolana ha ganado las Copas Villa del Rosario y Rojinegro que se disputan en Colombia. “En nuestro país no tenemos competencia, Colombia ha acogido a nuestros niños y aquí nos sentimos en casa”, comenta la delegada del equipo.

Clodowaldo y Reina son los padres de Waldo, el 10 del equipo, un pequeño que conoce a Colombia como si fuese local. Waldo fue parte de la selección tricolor de su país, además, recientemente disputó el Caribe Cap con el club Quinta Oriental, filial de Atlético Nacional en Cúcuta. Waldo traspasa fronteras, pero se siente en casa.

Cuarenta boletas debieron vender cada padre para costear el viaje de sus hijos. Por primera vez, están viviendo el colorido del Festival, se emocionan con la hinchada en las tribunas. “Les tiemblan las manos, no tienen palabras cuando salen a la cancha”, dice el director técnico.

La Corporación Deportiva Los Paisitas quiere seguir construyendo puentes: esperan que este año puedan realizar un zonal en Venezuela con 24 equipos, donde el campeón tendrá la posibilidad de estar visitando a su hermano y juntar la sangre que no debió separarse.

“Mi caminar como entrenador empezó en el Babyfútbol”: Alejandro Restrepo

Fotografía: Donaldo Zuluaga

Por: Jorge Andrés Zuluaga

 

El actual director técnico del primer equipo de Atlético Nacional visitó la cancha Marte #1 para acompañar a los futuros “cracks” del club, en el partido de octavos de final del Babyfútbol ante el Municipio de Envigado. Con la tranquilidad que siempre lo ha caracterizado vivió el encuentro y su mera presencia fue un espaldarazo para cada niño. Al final, el equipo verde logró clasificarse a cuartos de final luego de un apretado 2-1.

Aprovechamos para hablar con él y nos contó sobre sus remembranzas, su proceso y la trascendencia de este torneo que fue vital en su formación como director técnico.

¿Qué recuerdos le trae el Babyfútbol?

De verdad que me trae muy bonitos recuerdos ver este escenario lleno y darme cuenta de tantos jugadores que hoy ya están en fútbol profesional y que compartieron conmigo este escenario. También hubo otros que no llegaron al fútbol profesional, pero que les pudimos aportar como personas y hoy son profesionales en otros quehaceres de la vida y al final eso es lo más bonito: poder impactar y poder influenciar en la vida de muchas personas.

¿Qué tanto influyó este torneo en su carrera como entrenador?

Básicamente mi caminar como entrenador empezó acá. En el año 2004 recuerdo que fue mi primer Babyfútbol haciendo parte de un cuerpo técnico y en 2005 participé ya como entrenador. Gran parte de mis primeros 10 años como entrenador siempre estuvieron vinculados a equipos de Babyfútbol, ya sea como entrenador o coordinador.

¿Cómo fue su proceso desde la raya de la cancha Marte?

En 2004 recuerdo que fui parte del Inder Medellín, donde el capitán de ese equipo era Andrés Ricaurte, y a partir de 2005 fueron 5 o 6 años seguidos con Fátima. Recuerdo de ese año a Juan David Rodríguez, volante que pasó por Junior y hoy está en Once Caldas. El último año en que dirigí fue en 2016, allí estaba Tomás Ángel conmigo y hoy estamos compartiendo en el primer equipo de Atlético Nacional. Son recuerdos muy bonitos, son experiencias que hizo mejores a los jugadores y a nosotros como entrenadores.

¿Cómo cree que impacta este torneo en la vida de los niños?

Los niños comienzan a vivir lo que es la competencia real que después se complementa en los torneos de la Liga Antioqueña de Fútbol y después lo viven ellos en los torneos sub 17, sub 20, pero creo que es un muy buen punto de partida que te llena de argumentos para lo que después vas a vivir en el fútbol y en la vida porque, como dice el lema, es un deporte con sentido social.

Ya todos sabemos lo que significa el Babyfútbol para los niños, ¿qué cree que representa para ustedes como entrenadores?

Yo creo que es una escuela de vida para quienes somos de la ciudad porque el Babyfútbol no es solo los 15 días que dura en la Marte. El torneo arranca con la confección del equipo en cada año, con el proceso que tienes que hacer los años anteriores para construir un equipo, el llenado de la planilla, el desfile, la entrega de uniformes y la eliminatoria, que cada partido es en un barrio diferente. Entonces representa mucho ir a un escenario distinto de la ciudad, conocerla por dentro y desde ahí empezar lo que es la competencia.

¿Cuál es su impresión sobre este equipo del Babyfútbol de Atlético Nacional?

Cuando un niño se inclina por el fútbol y ya está en un club en donde la competencia va marcando un punto importante, va ilusionando. Hoy es muy pronto para adelantarse y creo que no sería prudente. Lo más interesante es cómo los niños se van llenando de conceptos, de la oportunidad de disfrutar del juego, de estar en un escenario agradable para que ellos puedan mostrar sus talentos y lo más importante es que cada club, institución y entrenador, les permitan disfrutar desde un orden, estructura y conceptos tácticos que irán adquiriendo. Los que hacemos parte de la formación les debemos permitir disfrutar, fluir y estar en un escenario natural en donde lo más importante es que se apasionen por el fútbol e intenten descubrirlo para que amen a este deporte durante toda la vida.

 

 

Pese a las adversidades, México pudo llegar a la Marte

Fotografía: Manuel ‘El Chino’ Quintero

Por: Jorge Andrés Zuluaga

 

Por segunda vez en la historia llegó al Babyfútbol un equipo proveniente de las tierras aztecas. Aunque la incertidumbre de la pandemia y el tema de los pasaportes estuvieron a punto de impedir que llegaran, al final pudieron venir con 11 jugadores y se reforzaron con cuatro niños colombianos que el Club Estudiantil les facilitó.

A Axel Eduardo García, el número 10 del equipo, le entregaron el pasaporte justo un día antes de viajar a Colombia. Sin embargo, seis de sus compañeros no contaron con la misma suerte y no pudieron venir a disfrutar de la fiesta del Babyfútbol. A pesar de todo, los que llegaron vinieron a demostrar que en México el talento brota a flor de piel.

Los jugadores hacen parte del club Linces de la ciudad de Zamora, Michoacán. El venir acá a competir y compartir con tantos talentos colombianos es una oportunidad para que ellos empiecen a adquirir ese roce internacional que es tan escaso para los niños a esa edad.

Édison Ríos, asistente técnico del equipo, es colombiano y fue quien les ayudó a obtener los cuatro refuerzos del Club Estudiantil, uno de los elencos más sólidos en el fútbol formativo del país. Estos cuatro jugadores llegaron para darle un plus a sus compañeros y complementarse de la mejor forma.

Con esa mixtura de talento manito y cafetero el equipo es un gran atractivo para los que disfrutan del Babyfútbol. Aunque tienen costumbres y culturas diferentes, como dice Néstor Arredondo, director técnico del equipo, “a nivel mundial el fútbol es un idioma y se juega de la misma manera en todos lados”.

 

 

“Es un honor atajar con los guantes de mi ídolo”

Fotografía: Manuel “El Chino” Quintero

Por: Juan Pablo Torres

 

A la portería llegó de pura casualidad, ya que -como en múltiples casos- esa no era su posición natural. Y como si fuera una historia de un jugador profesional, su técnico la puso de portera y ahí empieza su corto trasegar como arquera. En su proceso, Violeta Henao, del equipo femenino de Dosquebradas, actualmente es guardameta de la Selección Risaralda Sub-12 y juega el Babyfútbol Colanta 2022 con los guantes que le regaló su ídolo.

Su referente en el pórtico es Santiago Castaño, actual guardameta del Deportivo Pereira. Para ella, él ha sido su referente y su inspiración, tanto así que Castaño, al saber la historia de esta portera, acudió a ella y le regaló sus guantes. Con ellos puestos, Violeta ataja en el los partidos del Festival. Para ella es un honor portarlos, a su ídolo lo define como una “figura impresionante y si lo pudiera definir en una palabra, sería seguridad” También lo considera su amigo, puesto que ya han compartido algunos momentos de la vida.

A largo plazo, Violeta aspira a ser llamada a un microciclo de Selección Colombia Femenina. A corto plazo, quiere llegar la final del Babyfútbol 2022 y salir campeona con su equipo risaraldense de Dosquebradas, elenco que es el actual subcampeón de este certamen.