Esteban se enfoca en ser el Número Uno

Fotografía: Yeison Velásquez

Por: Santiago Mejía Álvarez

 

Esteban Salazar, jugador perteneciente al equipo Tigres en la categoría Mini masculino del Baby Voleibol, tenía un sueño hace cinco años: competir en alguna disciplina deportiva organizada por Los Paisitas. En años anteriores lo intentó por medio del fútbol, pero el vóley fue la llave que abrió la puerta.

Aunque el número 1 en su camiseta lleva menos de tres meses practicando este deporte, siente que desempeña un papel fundamental en el equipo, considerándose una pieza clave en la obtención del campeonato de Tigres. Agregó que la primera vez que practicó esta disciplina fue por una obligación académica, la cual permitió que meses después él viajará a la ciudad de Medellín y fuera parte del Festival de Festivales.

El deportista, de doce años de edad, sufrió una fractura en el radio de su mano derecha horas antes de que su equipo disputará el primer partido del certamen, causando preocupación en todos sus compañeros debido a que solo contaban con ocho deportistas, cantidad mínima para poder competir. Su brazo izquierdo se convirtió en su mejor amigo, tras haberlo acompañado hasta la victoria en la final frente a Megavollei.

Una bendición antes de cada juego fue el ritual realizado por el voleibolista, en agradecimiento a la vida por no permitir que esta lesión fuera un impedimento para cumplir su sueño. Aunque su objetivo principal es ser guardameta de fútbol profesional y portar también el número 1, le agradece al voleibol la oportunidad de haber podido cumplir su anhelado deseo: llegar al Festival de Festivales Carlos Iván Hernández Boneth “Le damos sentido a la vida”.

“Por poco me pierdo el Festival de Festivales. Antes de los partidos no me aguantaba el dolor, pero, las penas no valen de nada, si quieres tener éxito en tu vida te tienes que arriesgar. Yo estoy feliz, cumplí mi sueño, ahora me tengo que enfocar en convertirme el arquero de fútbol de mi selección” afirmó.

 

Un entrenador con asistencia perfecta en el Baby Voleibol

Fotografía: Yeison Velásquez

Por: Yeison Velásquez

 

La primera edición del Baby Voleibol se realizó en el año 2007 en el antiguo coliseo Yesid Santos. El primer campeón en la rama femenina fue el equipo de El Carmen de Viboral, toda una sorpresa, según cuentan quienes disfrutaron de aquel torneo.

Ese equipo fue dirigido por el antioqueño Hugo Arbey López Blandón, mismo entrenador que hoy lidera la nueva generación de voleibolistas carmelitanos que participan en la decimoquinta edición de la fiesta del voleibol formativo. Hablamos con “el profe” que ha disfrutado de todas las ediciones del Babyvoleibol.

¿Cómo fue la primera edición?

Recuerdo que en esa época no había competencias de voleibol para niños. El profesor Hugo Villa y la Corporación Deportiva Los Paisitas soñaban efectuar un torneo departamental, dar participación a los equipos de los municipios… pero miren cómo ha crecido este Festival. En la primera edición nos fue muy bien, solo se jugaba una categoría, pero las tribunas se llenaron. Fue una fiesta total.

¿Cómo le fue a su equipo en ese año?

Fuimos la revelación del torneo (risas) nosotros pensábamos solo en divertirnos y al final, quedamos campeones. Fue la única vez que logramos el primer lugar, pero lo más importante del Festival no es ganar, es formar personas y deportistas.

¿Qué es lo que más destaca del Festival de Festivales?

La experiencia y el aprendizaje que adquieren los niños. Para ellos es una gran oportunidad de vivir cosas diferentes a través del deporte, de representar a su institución, municipio o departamento, es algo que los deportistas nunca olvidan. La Corporación y la Liga hacen un gran esfuerzo.

¿Cuál ha sido su mayor alegría como entrenador?

Muchos de los niños que yo dirigí y que pasaron por el Baby Voleibol, han sido jugadores de la Selección Antioquia y Colombia, eso es bonito, pero lo que más me alegra es que la gran mayoría son profesionales y personas importantes para la sociedad.

Desde hace algunos años, “el profe” Hugo sufre de un desgaste de cadera por lo cual ha tenido que adaptar sus estrategias de enseñanza, pero como él mismo dice: “seguiré participando del Festival de Festivales hasta que deje de sentir mariposas en el estómago y eso es muy difícil que ocurra”.

*. Historia de vida Indeportes Antioquia

La dinastía Vélez se toma el Babyvoleibol

Fotografía: Luis Benavides

Por: Yeison Velásquez Hernández

 

Para Gabriela, Mariana y Emanuel jugar voleibol no es solo una pasión, es una herencia familiar, algo que les inculcaron desde sus primeros años de vida. Ellos son tres primos que participan en la fiesta del Baby Voleibol y lo hacen representando al equipo ESCUMER de Tuluá.

Los primeros puntos en la vida de estos talentosos voleibolistas los anotaron en su casa, cuando jugaban en compañía de Sofía Vélez, la mayor de la dinastía, deportista que participó en cinco ediciones de este Festival y actualmente hace parte distintos procesos de la Selección Valle en la categoría juvenil.

“Cuando éramos muy chiquitas armábamos canchas en el patio de la casa, ubicábamos dos sillas a cada lado y organizábamos una red para jugar voleibol con varios integrantes de la familia, desde ahí nos empezó a gustar este deporte”, recuerda Mariana.

El más joven de esta dinastía es Emanuel, un chico de 7 años de edad que se ha ganado el cariño de los asistentes al coliseo La Tablaza, en el municipio de La Estrella, debido al talento, carisma y sus 1.20 metros de estatura. “A mí me dicen que soy el más bajito del torneo, pero a mí eso no me importa, yo quiero divertirme, pasarla bien y ganar todos los partidos, no importa si los rivales son más altos”.

La entrenadora de estos primitos, Leidy Johana Rivera, destaca que son deportistas muy disciplinados, con gran calidad técnica y muchas ganas de dejar el nombre de Tuluá y de la dinastía Vélez en lo más alto del voleibol nacional.

 

Para Érica el voleibol es el alivio de sus males

Fotografía: Yeison Velásquez Hernández

Por: Yeison Velásquez Hernández

 

“Siempre he sido una niña muy guerrera, y a pesar de los dolores que pueda tener, uno no debe dejarse vencer de las adversidades, ni siquiera de una displasia”, dice con firmeza y convicción Érica Sofía Meneses Sánchez, jugadora del club Eagles, quien por primera vez está participando del Babyvoleibol.

Desde que era muy niña, Érica fue diagnosticada con displasia luxante de cadera, una alteración que hace que sus pies giren hacia adentro, ocasionado dolores y problemas para caminar, correr y saltar.

Pese a dicha enfermedad, esta voleibolista, representante del departamento del Cauca, se agiganta y es un ejemplo de superación para todo su equipo: “Mi hija es motivo de orgullo para nosotros y para sus compañeras porque encontró en el voleibol la mejor terapia para superar sus molestias físicas y actualmente juega de muy buena manera”, cuenta orgullosamente Astrid Viviana Sánchez, mamá de la deportista.

Érica ha convertido la displasia en todo un reto: lo ha combatido con el voleibol y en unos años espera estudiar medicina para ayudar a personas que sufran la misma enfermedad.

María Alejandra quiere ser profesional del voleibol y la medicina

Fotografía: Cortesía Daniel Restrepo

Por: Yeison Velásquez Hernández

 

La entereza se le nota en cada momento. Cuando juega, corrige a sus compañeras, las aconseja y siempre lo hace de una forma suave, amena. La alegría y el carisma son algunas de sus cualidades. Tiene 11 años de edad pero cuando juega parece que tuviera muchos más: María Alejandra Zambo es la capitana del equipo Sidervolley.

El liderazgo en la cancha lo adquirió gracias al Babyvoleibol, evento del cual ha participado en cinco ocasiones, siendo semifinalista en el año 2020. “He aprendido mucho en este torneo, disfruto jugar y compartir con deportistas de otras partes de Colombia, cada edición ha sido una gran experiencia”, destaca María Alejandra, quien, además, es estudiante de sexto grado de la Institución Educativa La Presentación, del municipio de La Estrella.

“Para nosotros es muy importante tenerla en nuestro equipo, ella es muy buena amiga, es muy divertida, y como voleibolista, siempre nos ayuda a corregir y mejorar nuestro juego”, afirma Susana Villa Morales, una de sus amigas en el equipo.

Su entrenador, Andrés Francisco de León, destaca que la principal característica de la deportista de 11 años es el sentido de pertenencia y el compañerismo debido a que ha rechazado propuestas de otros clubes solo por seguir jugando con sus actuales compañeras.

María Alejandra sueña, además de ser voleibolista profesional, con graduarse de bachillerato y luego estudiar medicina, profesión que ejercen su mamá y su tía.

Un tulueño con muchas ganas de triunfar

Fotografía: Yeison Velásquez Hernández

Por: Yeison Velásquez Hernández

Inicia la decimoquinta edición del Baby Voleibol y el equipo de Tuluá lucha por remontar el partido. En la formación valluna sobresalen varios jugadores, uno de ellos tiene el número 18, un chico de piel mestiza y baja estatura, la cual compensa con la velocidad de sus movimientos. Su nombre es Matías Ceballos.

Anota varios puntos en el último set y con su gran energía empuja a su equipo para lograr la victoria. “A mí no me gusta perder, fue difícil llegar acá y por eso quiero tener una destacada actuación”, resalta.

Termina el partido y el resultado es negativo para el equipo de Matías, quien, pese a la derrota, la asimila y se prepara para el próximo juego. “Este chico es un gran deportista, todos los días se desplaza más de 10 kilómetros para llegar puntualmente a los entrenamientos, lo hace en bicicleta y en compañía de su madre”, cuenta Jonatan Adolfo Cataño, su entrenador.

Para participar del Festival de Festivales, este joven voleibolista y su madre, Marta Lucía Bedoya, tuvieron que hacer muchos más esfuerzos: efectuaron rifas, vendieron arroz con leche y ahorraron cada peso hasta lograr el objetivo de participar en la fiesta más importante del voleibol formativo en Colombia.

“Mi madre me apoyó mucho para cumplir este sueño y por eso quiero agradecerle y dar lo mejor en cada partido”, concluye Matías, quien sueña con ser campeón del Baby Voleibol, ser deportista profesional y representar a la selección del Valle.

Kevin se puso la 10 de Tuluá

Fotografía: Luis Benavides Puché

Por: Karina Arango Carbonó

 

Kevin Albarracín, integrante de la delegación de Tuluá en el Babyvoleibol 2020, fue un digno portador de la camiseta número 10, pues desde el inicio de la competencia se mostró como un jugador integral, talentoso y líder, aspecto que lo llevó a él, a su entrenador y otros 12 compañeros a disputar la final en la categoría Mini masculino.

En el voleibol el dorsal es lo de menos, pero Kevin se tomó muy en serio su posición y entendió a la perfección la responsabilidad que caía sobre él: conducir a su equipo, leer los partidos y tener una visión completa del campo de juego. Esto también se debe a que este deportista se desempeña como futbolista en su municipio, pues hace parte de la selección de fútbol sala de Tuluá.

Narra el entrenador Johnattan Cataño que al Kevin tener ausencia de padre, se ha tomado la tarea de apoyarlo y ser como un papá para él. Además de brindarle toda la dotación necesaria para jugar, también le brinda el soporte económico para participar en eventos como el Babyvoleibol, para el cual debieron realizar rifas y pedir ayuda a algunos particulares que creyeron en el equipo. “Kevin se destaca por ser líder, por mantener siempre la calma, apoya a sus compañeros y si llega un integrante nuevo le brinda sus conocimientos para que puedan avanzar”, destaca el direccionador.

“Para jugar voleibol no tenía que pagar tanto dinero como en el fútbol, entonces me volví fuerte en este deporte. Me gustaría ser voleibolista profesional”, asegura Kevin, quien alterna la práctica de ambas disciplinas en las que se considera un jugador integral, capaz de asumir cualquier tipo de rol en la cancha.

Juanse le pidió al Niño Dios sus tenis para jugar

Fotografía: Luis Benavídez Puché

Por: Karina Arango Carbonó

Si hay algo que caracteriza a los niños que compiten en la categoría Benjamín del Babyvoleibol en el Festival de Festivales es su ternura y la alegría con la que enfrentan cada partido. En este caso, Juan Sebastián Idárraga Barredo, integrante de la delegación del municipio de La Estrella, ha cautivado por su actuación en el certamen siendo el competidor más pequeño del torneo.

Portando la número 6, “Juanse” defiende la camisa de su municipio con tan solo 6 años de edad y 1.25 metros de estatura. Cuenta su entrenador Bairon Andrés Toro, que el niño lleva casi 2 años en el equipo y sus inicios en este deporte se dieron gracias a que sus hermanos también juegan voleibol en este municipio del sur del Valle de Aburrá. Al ver que solamente iba a acompañar a su madre y hermanos, él quiso experimentar lo que era el voleibol. “Todo empezó porque él iba conmigo a los entrenamientos. Una vez quiso jugar y Bairon le dijo que cuando cumpliera 6 años lo incluía. Un día insistió tanto que el entrenador permitió que jugara y desde ahí empezó. Ahora entrena 3 veces a la semana y está muy enamorado del voleibol”, asegura su progenitora Gabriela Barredo.

En la competencia, cada vez que su equipo anota un punto, “Juanse” baila, brinca y celebra. Nunca se mantiene quieto. Aunque es travieso y se divierte, conoce su rol dentro del campo de juego y se lo toma con seriedad. “En La Estrella queremos formar a los niños desde edades tempranas, vincularlos al proceso y que le cojan amor al voleibol. En el caso de Juan Sebastián y los otros niños de su edad, se les están inculcando valores como el compañerismo, la disciplina y el respeto por el otro” sostiene el direccionador Bairon Toro.

Es de admirar que un pequeño como Juan Sebastián ya siente la necesidad de entrenar, pues cuenta su madre que “él llega del colegio, almuerza, se cambia y me dice ‘mamá, vámonos a voleibol’. Al niño Dios le pidió unos tenis para jugar, así que él sin duda ya siente un aprecio muy especial por este deporte”.