Sofía, con brazadas y saltos, deja huella en el Festival


Autor: Luisa Fernanda Cataño
Fotógrafo: Andrés Henao

En el momento exacto de la fotografía, Ana Sofía Zapata se encontraba en el Complejo Acuático César Zapata realizando una prueba de 50 libre, 50 mariposa, 50 espalda y 50 pecho en las competencias del Festival de Natación que acababa de iniciar.

En el 2017, Sofía, que tiene 10 años, participó igualmente en el deporte de brazadas y patadas en el agua en donde fue merecedora de tres medallas de oro en la misma categoría en la que este año participa, y quedó en tercer puesto en relevos combinados, una prueba de grupo.

Sofía, que ajusta ya dos años participando como deportista en el Festival de Festivales organizado por la Corporación Deportiva los Paisitas, se estrenó también en el Festival de Voleibol con su equipo Neo´s Club de Caldas, con el cual obtuvo el séptimo lugar en competencias. Comenzó voleibol a los 7 años y natación a los 4 años: “me gustan los dos deportes porque me apasionan, pero la natación la practico desde muy pequeña y me ha dado campeonatos ganados”, expresa Sofía.

Sofía es un orgullo para su familia, no sólo le va bien en los deportes, sino que es la más pila en su colegio, declarada campeona de las olimpiadas de matemáticas. Cuenta con la gran fortuna de tener a sus padres y hermanos de su lado, así lo dice su padre Jaime con el corazón lleno de satisfacción: “es un sentimiento muy grande. Es la satisfacción del deber cumplido, uno lo que hace es el acompañamiento a cada momento; que ella sienta que tiene el apoyo de todos nosotros, la familia”.

Para ella “es muy duro estar en dos competencias, dónde hubiera pasado a la final en vóley no sé cómo me hubiera hecho para estar en las competencias de natación y voleibol al mismo tiempo”. A pesar del tiempo, esta pequeña campeona la tiene clara: “De todos modos este es mi último año en natación porque solo puedo participar dos veces. Entonces, el próximo año voy a estar en voleibol y quiero ganar un oro allá”.

Selección Colombia Benjamín: el equipo sensación

Autor: Luisa Fernanda Cataño
Fotógrafo: Andrés Henao

Míralos bien, la mayoría tienen uniformes diferentes. Y sí, la foto es porque son amigos, pero más que amigos son compañeros de equipo. El grupo lo comanda el profe Santiago Ortiz y lo comforman Samuel Silva, Samuel Marín, Samuel Zea, Maximiliano, Simón Giraldo, Maicol Urrego y Santiago Botero. Todos ellos hacen parte del equipo Selección Colombia Benjamín, y hacen sus pases sobre la malla en la categoría Mini del Festival de Voleibol.

Pero quizá ustedes se pregunten por qué tienen camisetas diferentes, si un equipo debe tener los mismos colores. Pues bueno, acá los contextualizo: desde el departamento de Nariño, exactamente desde Sandoná, venía a competir un equipo que en pleno inicio de Festivales canceló su participación. Como es obvio, con un equipo faltante, todo se iba a complicar en el orden de grupos y de partidos a jugar.

Desde la dirección de la Liga y en reunión con todos los entrenadores de las diferentes delegaciones, llegaron a un común acuerdo para crear un nuevo equipo con los más pequeños, los que juegan en la categoría Benjamín, eso sí, que fueran los más tesos. El equipo de Inder Medellín y su entrenador Santiago, fueron los mejores Benjamín juntos con  Samuel Marín que juega en Tigres de Pereira, Maximiliano de Colegio Alcázares y Maicol de Funza. Al ser todos los mejores de Colombia, se eligió el nombre que ahora porta el equipo.

“El juego entre ellos es muy bueno. Nunca habían jugado juntos y el acople que han tenido es muy rico técnicamente. Para mí ha sido lo mejor dirigir este equipo, me quedo más tiempo trabajando pero no me importa, me enriquece mucho”, expresa su entrenador sobre sus “nuevos y provisionales” pupilos.

Verlos jugar es un placer, sus pases de balón son precisos, se entienden en el juego y siempre están sonriendo; La primera vez que los vi jugar me sorprendieron, con cada punto que realizaban, sus celebraciones como equipo que apenas se está conociendo eran más allá de tiernas, muy cómicas.

Ellos se sienten felices de ser Benjamín y estar jugando para Mini, así lo expresó Samuel Zea, alias “Pimpollo” por su particular tinte rubio en el cabello: “es muy gratificante para mí y para mis compañeros saber que somos los mejores de Colombia, o bueno los mejores Benjamín de este torneo. Y lo mejor es que creen en nosotros para representar un equipo que pueda jugar con los más grandes”.

El objetivo era formar un equipo que ocupara el espacio restante en los grupos. La meta era ganar algunos partidos para no quedar muy abajo en la lista de posiciones, pero lo realmente importante era no afectar a los demás equipos. Pero estos originales pequeñitos se llevan una gran enseñanza: “jugar esto es muy emocionante, porque es bueno estar con gente nueva y aprender de ellos, eso me emociona más”, dice Maicol con efusión.

Lo de Isa son las mallas y los patines


Autor: Alejandro Rave
Fotógrafo: Andrés Henao

Desde la capital del Valle del Cauca llegó Isabela Caldas Correa, voleibolista que representa al equipo de María Auxiliadora en la categoría Benjamín y que viene por primera vez al Festival. Su energía la reparte bien, porque aparte de rebotes, pases y remates, también le gusta verse sobre las ruedas de un patín.

Isabela se inició en el Voleibol desde los cinco años, le interesó mucho la adrenalina del juego y el poder trabajar en equipo “Disfruto mucho poder jugar voleibol y venir a torneos como estos, porque conozco lugares y personas nuevas y es la oportunidad para ir mejorando el nivel de juego” agrega la pequeña quien aspira algún día llegar a ganar unos juegos nacionales con el seleccionado vallecaucano.

Pero Isabela no invierte todo su tiempo libre en el vóley, también practica patinaje desde hace un año y poco más y se ha ido convirtiendo en más que un hobbie: “Yo llegué al patinaje por un programa de televisión en donde los protagonistas patinan, les dije a mis papás que quería ser como ellos y le he ido poniendo más esfuerzo” afirma la niña quien ahora concentra todas sus energías en el voleibol.

Con tan solo 10 años, Isabela en el colegio integra también el coro de canto, pues también tiene virtudes con la música, sin embargo tiene claro que por ahora sus objetivos están centrados en mejorar su juego para poder asistir a los Festivales de Voleibol que le quedan, hasta que la edad lo permita: “Yo espero algún día venir a Medellín y poder irme con un título de campeona”

Sorpresas y repeticiones en la final del Festival de Voleibol 2018


Una lluvia de puntos y sets ganados inundó el Coliseo Yesid Santos esta tarde de clausura del Festival de Voleibol 2018. En una jornada intensa, de tantos juegos como familias congregadas para animar a sus competidores, las regiones de Antioquia y Valle del Cauca repitieron campeonatos con dos de sus equipos participantes.

El equipo de la Escuela Mercantil se posó en lo más alto del podio en la categoría Mini femenino, después del segundo lugar que obtuvo el año pasado. El equipo de Envigado de la categoría Mini masculina corrió con una suerte similar, fueron terceros en 2017 y en 2018 lograron alzar el oro. En su décimo segunda versión, el Festival de Voleibol logró reunir a 480 competidores en 8 días de competencia.

Salomé llegó del suroeste para reforzar el Urabá


Autor: Luisa Fernanda Cataño
Fotógrafo: Andrés Henao

No la tienes que ver, ella te ve. No la tienes que saludar, ella lo hace primero. Le tienes que sonreír, eso sí, porque siempre sonríe, pierda o gane, es una niña que sobresale con su simpatía. Su nombre: Salomé Ospina Ramírez. Edad: 11 años. Y… ¿dónde nació? Respuesta: nació en Támesis, vive en Támesis y juega en el Festival de Festivales en el equipo de San Pedro de Corbanacol de Urabá.

Nos conocimos mientras ella esperaba a una compañera del equipo. Yo iba pasando y me saludó, un saludo de esos que te transmiten emoción, y ahí nos quedamos, hablando. La sorpresa me llegó cuando me dijo que era de Támesis pero que jugaba para el equipo urabaeño.

“Cuando estábamos en las eliminatorias de los Juegos Departamentales en Guarne para clasificar al Festival, mi equipo perdió. Yo estaba allá y la entrenadora Olga me buscó, me dijo que ella me quería reclutar para su equipo, que yo jugaría en el Festival de Festivales”, me contaba como anécdota: “y pues yo me emocioné mucho, le dije a mi entrenadora, luego a mis papas, y aceptaron todos. ¡Usted no se imagina la fiesta que yo hice en mi casa!”. Mientras recordaba ese momento sus ojos brillaban y un huequito en la mejilla se asomaba.

Está claro que nuestro paso por el mundo es un cumulo de experiencias y vivencias, cosa que Salomé no pone en duda, pues no le importó dejar su casa y a su familia por unos días para cumplir con los entrenamientos en San Pedro de Urabá. Allí la recibieron como en casa, hizo nuevas amigas para toda la vida, amigas y equipo que la trajeron a vivir la mejor experiencia de su vida, como ella aclara.

Su hermana mayor también juega voleibol, de ahí nació su amor por este deporte de porras, balones al aire y sets. Salo, no se cambia por nadie, como ella dice. Nunca imaginó poder estar acá, para ella es una meta trazada y cumplida, pero a medias: la meta será cumplida cuando su equipo, Támesis, esté en el Festival de Festivales: “Qué rico poder estar en Medellín con todas ellas, pero sé que algún día pasará. Yo me imagino acá con todas mis amigas como unas divas.”, cuenta entre risas.