Para Mariana, la capitanía es sagrada

Fotografía: Wilson Valencia

Por: Santiago Mejía Álvarez

 

La deportista de 14 años está viviendo su mejor momento en Gold Star- Bogotá, equipo perteneciente al Baby Fútbol Sala disputado en el Coliseo Tulio Ospina de Bello.

Pisar el balón, aconsejar a sus compañeras y hablar permanentemente con el cuerpo técnico, son los motivos principales por los cuales la jugadora marcada con la número 10 posee la cinta de capitana. Para Mariana Silva, este brazalete tiene un valor sentimental, denominándolo como el voto de confianza que ha depositado el cuerpo técnico en ella.

Antes de cada pitazo inicial, Mariana reúne a todas sus compañeras para realizar una oración y brindar un mensaje motivacional. Cada vez que anota un gol, se acerca a la tribuna donde están los padres de familia, pidiendo que no dejen de alentar a sus hijas. El cariño por parte de ellos hacia la capitana se percibe fácilmente: sus buenas jugadas siempre están acompañadas de gritos y aplausos.

Aunque su futuro no está en el país tricolor, debido a que se visualiza practicando el deporte que ama en el continente europeo, la futbolista seguirá aprendiendo de cada una de sus compañeras, afirmando que ellas son su motivación para crecer profesionalmente.

 

Juan David ve más allá y le pone ganas a su alma

Fotografía: Donaldo Zuluaga

Por: Yuliana Suaza

 

En la corta vida de Juan David Tapia ha tenido que enfrentar sucesos no comunes en los niños. Mientras sus amigos piensan en correr y saltar, Juan se concentra en no perder la visión y destacarse en la danza y movimientos del porrismo. A sus seis años, posee un porcentaje de visión del 60% en el ojo izquierdo y del 30% en el derecho. A través de sus lentes, construye una realidad diferente a las demás.

Juan David padece de cataratas con estrabismo, enfermedad congénita que heredaron él y sus hermanos de su mamá. A causa de esto, no puede jugar ningún deporte de contacto para prevenir golpes en la cabeza y por ello, decidió apostarle a su esencia: elevar a los demás y hacerlos brillar: el pequeño cumple la función de base en el Club Fantastics del barrio Castilla. “Juanda capta todo, todo lo absorbe, su condición no lo limita, hace que se esfuerce el doble”, dice Stephania Ibarra, profesora que lo entrena desde los dos años.

Hace un año fue intervenido quirúrgicamente por primera vez y ahora debe usar anteojos de manera permanente. “Si me quito los lentes no veo nada” dice con gracia.

En el Baby Porrismo, Juan David fue el más pequeño en edad que compitió y el único de su género en la modalidad Cheer Mini. Allí, él y sus compañeras recibieron la presea de plata.

Los ojos expresan emociones, los ojos de Juan David tienen un toque especial: pasión por lo que hace y afán por sobresalir. Juan no observa menos que los demás, Juan ve más allá. Su esencia no es apreciar colores o detalles, lo de él es la habilidad de hacer de sus luceros el brillo de su equipo, entrenadores y familia.

Jonathan Quintero: música unida al BMX

Fotografía: Daniela Paniagua

Por: Daniela Paniagua

 

El técnico de BMX de Girardota, Jonathan Quintero Cataño, disfrutó de una nueva edición del Festival de Festivales. Además de ser entrenador de bicicrós, es un entusiasta por la música y tiene canciones propias, donde resalta el beat de los sonidos urbanos.

La pasión por la música y las pistas es indudable. Desde afuera apoya los niños y responde todas sus preguntas muy atento. Aunque ambos amores los mantiene alejados y son mundos diferentes, Jonak, como es su nombre artístico, afirma que en los dos escenarios “todo tiene que salir perfecto”.

“Lo que tuvimos tú y yo era mágico, algo fantástico”, describe algunas de sus canciones, ‘Orgullo’ específicamente, uno de sus tres sencillos que ha mostrado al público cuando decidió luchar por la música.

Quintero también fue bicicrosista y afirma que lo que más le gusta es “enseñarles a las personas lo poco que yo sé, así sea mínimo”. Igualmente, el entrenador sabe que debe cuidar sus letras por los niños. Vive inspirado, agradecido y soñando con sus dos pasiones.

Lo tierno no quita lo guerrera

Fotografía: Luis Benavides

Por: Mateo Arroyave Díaz

 

“Eso no es un deporte para niñas”, dijeron algunos, “esto es lo que realmente me apasiona” dijo en su lugar Katalina Castillo Pino, la niña que no se sintió a gusto ni con el ballet ni con el patinaje. Su verdadera felicidad la encontró en las artes marciales.

Una tarde de septiembre en 2021, la niña tierna de la casa llegó del colegio como de costumbre, todo transcurría con normalidad… Lo que desconocía su madre y sus hermanos mayores en aquel momento, es que Katalina iba a contarles algo que los dejó con la boca abierta: con apenas 10 años, se inscribió en clases de judo.

Saber que la más pequeña del hogar iba a practicar una disciplina que implica golpes y contacto físico constante, en un principio llenó de dudas a su familia. Aun así, Yolanda Pino, su madre, se aseguró de que Katalina se sintiera apoyada desde el primer minuto, respaldo que fue fundamental para que la menor alcanzara dos medallas, una de oro y otra de plata, en la cuarta edición del Baby Judo.

Lo que más sorprende de las preseas obtenidas en la jornada de competencia, es que la plateada la consiguió en una modalidad un poco desconocida para ella. Apenas tuvo tres días de preparación previo a su participación en la modalidad de Kata, dándole esto mucha más importancia a su reconocimiento. Claro, no se olvida su distinción dorada, la cual Katalina logró en la prueba individual sub13 femenino (-31 kilogramos).

Tener una personalidad delicada, ser amante de la poesía, y participar en las obras de teatro y los actos cívicos en el colegio, no significa que no exista la oportunidad de convertirse en una judoca profesional. Al contrario, el tatami es un escenario en donde pueden salir a flote las actitudes que se esconden en lo más adentro del ser:

“Es la princesita de la casa, le gustan muchos los abrazos, pero cuando entrena se le sale lo guerrera, demuestra su fuerza y su potencial. Es bonito ver esa otra faceta de ella”, dijo Yolanda de manera orgullosa acerca del aporte que el judo le ha traído a la vida de Katalina.

 

Un Zlatan criollo se hace presente en el Babyfútbol 2022

Fotografía: Manuel “El Chino” Quintero

Por: Juan Pablo Torres

 

David Zlatan Castro, jugador marcado con la camisa número 9 en el equipo Belén Las Margaritas, le hace honor al futbolista sueco y a su padre.

Zlatan tiene 12 años edad. En esto del fútbol empezó en la escuela Totono Grisales, la cual quedaba ubicada en su barrio. Su padre lo encaminó a que se inclinara por esta actividad y él no solo contó con el apoyo de su progenitor, sino que ahí también estuvo su familia para que él practicara este deporte.

Este nombre tan particular se lo puso su padre, un fan del jugador sueco que ha militado en clubes como Juventus, Barcelona, París Saint Germain, la selección de su país entre otros.

Paradójicamente, para David Zlatan su jugador favorito no es Ibrahimovic… el deportista de su preferencia es Cristiano Ronaldo, su ídolo, pero destaca lo que hace en las canchas europeas su homónimo.

El 9 de Belén Las Margaritas se ha sentido muy bien jugando esta versión del Babyfútbol 2022, puesto que el nivel este año ha sido muy bueno. En sus propias palabras Zlatan dice que “quiero llegar a la final, ganarla, para dedicárselo a mi familia y en especial a mi padre que me está apoyando desde el cielo”. Desafortunadamente este elenco no alcanzó a llegar a estancias definitivas, pero Zlatan sabe que en otra oportunidad tendrá la vencida.

Puerto Berrío cautiva en el Magdalena y en las piscinas del Baby Natación

Fotografía: Donaldo Zuluaga

Por: Yuliana Suaza

 

Del caudal del Río Magdalena a las piscinas del complejo César Zapata de la Unidad Deportiva Atanasio Girardot, Puerto Berrío hace presencia en el Festival Baby Natación con dos de sus deportistas. El agua en Medellín no es tan dulce como en el Magdalena, pero sí les da más sed de triunfo.

Gustavo Zapata lleva 15 años dedicados a la natación en Puerto Berrío, después de trabajar algunos años en Comfama. Él decidió crear un club para formar nadadores en su municipio “que no solo se defendieran de los caimanes en el Magdalena, si no convertirlos en ‘cazadores’ que devoren a sus adversarios”. En un municipio invadido por agua, solo existe un club dedicado a formar y entrenar a nadadores. En esta edición del Festival, Cristián Matías Tirado y Jerónimo Cossio son los elegidos para representar a las aguas que atraviesan el país.

Jerónimo tiene nueve años y empezó a nadar desde los tres. “Jero” está en tratamiento de crecimiento. Desde hace cuatro años se debe inyectar diariamente en su abdomen para avanzar en su tratamiento y, según las palabras del niño que narra con suspicacia, debe inyectarse hasta que cumpla los 15 años. Cristian, su amigo y compañero, afirma que “Jerónimo es el mejor de todos, siempre le gana a los más grandes”, pues acostumbrado a nadar con grandes reptiles, Jerónimo no ve como rivales a los de su edad y tamaño.

Los entrenamientos de los chicos del club se hacen en piscinas públicas. Los ánimos del profesor Gustavo se aplacan al decir que sus niños deben entrenar en la misma piscina en donde otras personas se divierten porque no cuentan con escenarios acondicionados para entrenar.

Para Julio, el fútbol sala es un parche

Fotografía: Wilson Valencia Martínez

Por: José Daniel Acevedo

 

Por lo general, cuando se habla de algún talentoso de Fútbol Sala, nos referimos a su pisada de balón, sus gambetas y sus goles. Sin embargo, cualquier entrenador quisiera tener en su plantilla a un jugador aguerrido, apasionado por el juego y en términos futboleros, que sude la camiseta.

Este es el caso de Julio César Espitia, jugador con la camisa 3 del equipo El Parche, que participó en la primera edición del Baby Fútbol Sala. Vive en el barrio La Gabriela del municipio de Bello. Él se destaca precisamente por dejarlo todo en la cancha, sus ganas de defender los colores de su equipo nunca terminan y esto se debe a lo agradecido que está porque en El Parche le dieron la oportunidad de jugar.

“Un día, yo los vi a ellos entrenar en la cancha del barrio La Gabriela y desde ese día me empezó a gustar, y luego mi mamá me dio permiso para hablar con los profes y desde ahí empecé a jugar”, mencionó. Así nació el sueño de este chico. Su ídolo es Léider “Veneno” Arboleda y dice que, si en el mundo no existiera el Fútbol Sala, él buscaría otro deporte para dedicarse.

El equipo de El Parche no avanzó de la fase de grupos, sin embargo, los asistentes al Coliseo de la Unidad Deportiva Tulio Ospina se llevaron el recuerdo de un luchador en el campo, un jugador de esos que hay que pasarlo dos veces y que, con el balón en el pie, no desentona.

 

Camilo Blandón, a lo ‘Dibu’ Martínez

Fotografía: Luis Benavides

Por: Jorge Andrés Zuluaga

 

Minuto 60. Cuartos de final del Babyfútbol masculino. Fátima le acaba de empatar al Deportivo Cali en el ocaso del partido. Mientras todos celebran entre lágrimas y gritos un gol que parecía no llegar, el técnico llama a Camilo Blandón y le dice que se ponga los guantes. A pesar de que el tiempo reglamentario está por terminar, él ingresa para ser el responsable del arco de su equipo en la tanda de penaltis.

Antes de cada cobro de los jugadores rivales, Camilo se les acerca, les da la mano, les pide que lo miren a la cara y a algunos les dice: “No se asuste, papi, usted lo cambia y la bota. Ya sé para dónde va”. Él ya había estudiado sus cobros del partido anterior cuando el Deportivo Cali le ganó por esos mismos cobros desde el punto blanco a Maracaneiros de Bogotá. Al final, sus rivales desperdiciaron tres ejecuciones, Fátima se clasifica y Camilo va a consolar a sus rivales, todo se queda en la cancha.

“Yo creo que la mayoría de los que empezamos a hablarle a los pateadores es por el ‘Dibu’ Martínez (arquero de la Selección Argentina), pero yo no trato de imitarlo, sino que lo hago a mi modo”, comenta el guardameta. Su habilidad para manejar el arco fue clave para que el Barrio Fátima lograra vencer a uno de los equipos favoritos a quedarse con el primer lugar del torneo.

Camilo tiene 12 años y es hijo de Robinson Blandón, reconocido ex basquetbolista que pasó por Los Paisas. Él valora el esfuerzo que hace su padre, quien trabaja arduamente en una discoteca y, a pesar de quedarse laborando hasta altas horas de la noche, si al otro día en la madrugada tiene que acompañarlo a entrenar, lo hace sin ningún inconveniente. “Esta victoria y los títulos que gane se los dedicaré a mi papá”, comenta el arquero de Fátima.

Con su habilidad como guardián de los tres palos, Camilo quiere llegar algún día al Barcelona de España y triunfar, pero antes de eso quiere conquistar la Marte y poner su nombre entre los ganadores de las 37 ediciones del Babyfútbol Colanta.

Amigos del bicicrós gracias a la pista

Fotografía: Donaldo Zuluaga

Por: Daniela Paniagua

 

Mathías Forero Gallego, Martín Restrepo Salgado y Mathías Taborda Zapata son del Club Saltamontes de bicicrós, una organización de Itagüí que viene potenciando a los niños para que disfruten y compitan en este deporte.

Mathías desde siempre fue muy inquieto, aclaró Giovanni Forero, su padre: “Mathías lleva solo 11 meses entrenando, nos ha unido mucho como familia y este tipo de eventos fortalece mucho más a los competidores. Mathías siempre fue de riesgos, y él mismo pedía estar en las pistas”, afirmó.

Por su parte, María Salgado, madre de Martín, dice que su hijo es su orgullo. Desde que tiene un año y medio entrena y lleva el talento en la sangre, pues su papá, Juan Camilo Restrepo, corrió al lado de la bicampeona olímpica Mariana Pajón.

Mathías, quien lleva en su bici el número 165, entrena desde que tenía cuatro años y su padre dejó la empresa donde estaba para iniciar su propio negocio y poder acompañar a su hijo: “es dejarlos que sean niños, que disfruten”, afirmó Jhon Fredy Taborda, su progenitor.

Todos tienen algo en común, su amor por la bicicleta y las ganas de seguir pedaleando en busca de disfrute, sueños y sonrisas.

 

El mango nunca se pierde el Festival

Fotografía: Luis Benavides

Por: Mateo Arroyave Díaz

 

Alfonso Bolívar lleva aproximadamente once ediciones asistiendo sin falta a la fiesta deportiva para niños más importante del país. A diferencia de los equipos y los fanáticos, el dueño del único puesto de mangos en la Cancha Marte #1 vive las emociones del Babyfútbol de una manera diferente: llenando de sabor el paladar de los asistentes.

La reactivación económica a raíz de la pandemia del Covid-19 es algo que sigue presentándose a nivel mundial, y mucho más en aquellos que trabajan directamente en los escenarios deportivos. Súmele a esto la ausencia de competencia en el Atanasio Girardot, la cual llevó a que Alfonso no pudiera desempeñar su labor durante el mes de diciembre, siendo el regreso del Festival de Festivales la oportunidad ideal para generar ingresos nuevamente.

Al lado de su esposa Nancy Marín, y de Martín Cavia, compañero que contrató para apoyarlos en el negocio durante las dos semanas de arduo trabajo, Alfonso está feliz por ver de nuevo con aforo completo al escenario deportivo que ha acogido la mayoría de las ediciones del Babyfútbol: “Esto es muy bueno porque estar acá nos da buen resultado a nosotros. El manguito se vende mucho y tengo mucho por agradecer, nos ha ido bien gracias a Dios”, afirmó el protagonista de 62 años que también desempeña su labor en los partidos del fútbol profesional colombiano.

A Alfonso no solo lo reconocen los fieles asistentes al Baby año tras año, sino también los hinchas verdes y rojos en la tribuna occidental del “Coloso de la 74”, un lugar que hace 25 años le abrió las puertas para que, durante los 90 minutos de pasión y emoción, los hinchas paisas puedan disfrutar del mango en sus diferentes presentaciones.

Corporación Deportiva Los Paisitas, deporte con sentido social.