Juego de contrastes

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Por Carolina Cortés

Unos minutos antes del juego se preparaban en uno de las canchas extremas del coliseo Iván de Bedout. En una actividad en la que la pelota era invisible practicaban las jugadas que iban a llevar a cabo en el partido que iban a disputar. Entre rostros joviales y sonrientes resalta una expresión firme y parca que, tras unos minutos de entrevista, descubrió a un deportista dedicado, a un ser humano disciplinado y un entrenador entregado: se trata de Luis Ángel Cardeño Gaviria, asistente técnico del equipo Adida.

En una etapa en la que las jugadoras están en una edad emocional, Luis Ángel busca el equilibrio entre la disciplina y tacto para que comprendan que una vez ingresen a la cancha, deben tomar con seriedad y responsabilidad su papel de representantes del equipo y para lograrlo deben ser mujeres fuertes y resistentes.

Mientras transcurre uno de los partidos, Luis está sentado y pone sus manos sobre sus piernas… a medida que se desarrolla el juego la tensión aumenta, se evidencia en la reacción de su cuerpo: en su mirada que cambia de objetivo con mayor velocidad, mueve los dedos de sus manos, golpea sus palmas contra las piernas y su boca repite
palabras a mayor velocidad, se pone de pie y con gritos trata de hacer llegar las indicaciones a sus jugadoras, repite con mayor fuerza y energía los mensajes y todo termina en una cesta a favor.

Luis Ángel fue integrante de Selección Antioquia y por esto cuando ve a sus pupilas en la cancha se emociona y tensiona, además les exige, sabe que es lo básico que necesitan para ser un equipo ganador.

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