Martes de pedagogía arbitral en el Ponyfútbol: el árbitro

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Regla 5: El árbitro

Material cortesía de Oscar Alejandro Rincón

La bandera de juego limpio, el acostumbrado protocolo y en el centro el árbitro, aquel personaje del que todos detienen su mirada para señalarlo como el responsable directo del próximo conflicto futbolero, el mismo al que 22 jugadores y dos cuerpos técnicos están atentos de su actuación, el mismo que permitirá en gracia de discusión el abordaje directo en la preparación constante para decidir sobre 17 reglas de juego, en su mano el silbato y en su pecho además del coraje, las tarjetas que no son las de presentación propiamente; con ellas se llena de valor e inicia la ardua tarea durante 60 minutos y más, las de resolver acciones de juego futboleras.

En el manual de las reglas es la 5, y apoyado por asistentes que cumplen el papel en un perfil bajo, pero incidiendo directamente en el devenir constante de un encuentro de fútbol, esas batallas que en nada se parecen a las romanas cuando soltaban el león y el luchador definía su suerte en el tendido, sin embargo, hipotéticamente en este circo futbolero se parece a la misma suerte que corre ese valiente luchador con la fiera, tan solo en esta batalla, la vida da revanchas.

A diferencia de otros roles en el fútbol, este sujeto objeto del conocimiento de las reglas de juego, las defiende como el conocedor mayor del reglamento, el mismo que las lee, las interpreta, las analiza y en milésimas de segundo las define. En el rol del referee, se recomienda pasar inadvertido, esta posición le daría el éxito al cotejo. La pasión desborda límites y por ende el menos apasionado en el terreno debe ser el “Juez”.

Al mismo tiempo que se corre en la cancha, este personaje mítico en todo aspecto, se le define como el perverso y amargo hombre que se tiró el proceso, el trabajo y la carrera, frustró talentos y hasta evidenció destrozos emocionales de las competencias que son rodeadas de altos intereses económicos.

Y aunque las palabras hieran momentáneamente la realidad del árbitro, sin duda, es un grande hombre de la intermediación del conflicto futbolero, es tan fuerte su labor y de alta dignidad que no alcanzan los adjetivos y menos los calificativos para valorar al hombre que toma decisiones, por las que pone en riesgo su integridad, y después de tantas decisiones entre lo técnico y lo físico, lo administrativo y lo interpretativo dicta sentencia. Ese es el árbitro, el mismo que se pone de cortos para enaltecer el deporte más popular del mundo y por unos segundos solo su cuestionamiento llega al alma del ser.

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