Para Julio, el fútbol sala es un parche

Fotografía: Wilson Valencia Martínez

Por: José Daniel Acevedo

 

Por lo general, cuando se habla de algún talentoso de Fútbol Sala, nos referimos a su pisada de balón, sus gambetas y sus goles. Sin embargo, cualquier entrenador quisiera tener en su plantilla a un jugador aguerrido, apasionado por el juego y en términos futboleros, que sude la camiseta.

Este es el caso de Julio César Espitia, jugador con la camisa 3 del equipo El Parche, que participó en la primera edición del Baby Fútbol Sala. Vive en el barrio La Gabriela del municipio de Bello. Él se destaca precisamente por dejarlo todo en la cancha, sus ganas de defender los colores de su equipo nunca terminan y esto se debe a lo agradecido que está porque en El Parche le dieron la oportunidad de jugar.

“Un día, yo los vi a ellos entrenar en la cancha del barrio La Gabriela y desde ese día me empezó a gustar, y luego mi mamá me dio permiso para hablar con los profes y desde ahí empecé a jugar”, mencionó. Así nació el sueño de este chico. Su ídolo es Léider “Veneno” Arboleda y dice que, si en el mundo no existiera el Fútbol Sala, él buscaría otro deporte para dedicarse.

El equipo de El Parche no avanzó de la fase de grupos, sin embargo, los asistentes al Coliseo de la Unidad Deportiva Tulio Ospina se llevaron el recuerdo de un luchador en el campo, un jugador de esos que hay que pasarlo dos veces y que, con el balón en el pie, no desentona.

 

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