Hermanas en la casa, compañeras en la cancha

Fotografía: Donaldo Zuluaga

Por: Sara Isabel Chacón Arroyave

 

Paula Andrea e Isabel Sofia Maldonado Ramírez tienen 11 años de edad, juegan en el equipo InderTab de Tabio Cundinamarca y es la primera vez que estas mellizas juegan un festival de esta magnitud. Viajaron con su madre Luisa Ramírez, quien nos cuenta que, aunque en su vida normal parecen una sola, ellas no se entienden en la cancha.

Diferenciándose por cómo se sujetan el cabello, las mellizas cuentan que ha sido una experiencia buena y única, pues es la primera vez que compiten juntas, pero que en la cancha definitivamente no se entienden. Una juega los 10 primeros minutos, la otra el segundo tiempo, y en los tercer y cuarto tiempo no pueden jugar juntas porque terminan peleando.

“Porque ella no le pega bien al balón” o “porque no hace bien los pases” son algunas de las razones por las cuales no se entienden muy bien en el campo, pero fuera de este, las hermanas Maldonado son inseparables, según su madre quien afirma que se cuidan la una a la otra todo el tiempo.

Entre las cosas que las diferencian es que Sofía es mas fuerte a la hora de quitar el balón, mientras que su hermana Paula es más táctica y estratega a la hora de crear jugadas importantes, pero para ellas es obligación peinarse diferente y tener los zapatos en colores distintos, resalta su entrenador Javier Manosalva, quien todavía las confunde tanto fuera como dentro de la cancha, al punto de darle instrucciones a la jugadora que está en el banco.

Las pequeñas se destacan por su baja estatura y por su habilidad en el campo de juego. Así no se “toleren” en la cancha, fuera de ella son inseparables.

 

Corazón dividido en dos

Fotografía: Sara Isabel Chacón Arroyave

Por: Sara Isabel Chacón Arroyave

 

 

Con una sonrisa llegan Samuel y Jerónimo Herrera Gaviria, dos niños que tienen posiciones distintas en el terreno de juego y la mitad de su corazón en otro equipo. Simón con 11 años juega en “El Parche”, equipo de Bello, mientras que su hermanito menor Jerónimo de 9 años es el guardameta del equipo anfitrión Comfenalco.

En lo que más se parecen es en la unión y la pasión que sienten cada uno cuando tocan un balón de fútbol. Jerónimo, quien se venda sus dedos y muñecas con esparadrapo porque le da más seguridad, se destaca por su compañerismo, pues desde el arco apoya a sus compañeros, los felicita y está pendiente de su bienestar, afirma Lina Marcela Gaviria, madre del pequeño, quien se siente orgullosa y feliz de enseñarles que el fútbol es un deporte de compañerismo.

Mientras tanto, Samuel se destaca más por su liderazgo, pues Sebastián Herrera, el padre, afirma que lo ha aprendido gracias al baloncesto y al fútbol de salón, deportes que ha practicado desde pequeño, diciendo que es muy importante su formación deportiva, en la cual deben perseverar y tener disciplina, pero por encima de esto, que sean felices y disfruten de estos eventos que son para los niños.

Con el corazón dividido en dos, los padres aseguran que estresarse dos veces en un día no es fácil, pues por un lado es “para que no le metan goles y el otro es para que los meta”, que el sufrimiento es duro pero la felicidad de verlos en la cancha es mucho más.