Un largo viaje con una alegre recompensa

Fotografía: Karina Arango Carbonó

 

Por: Karina Arango Carbonó

 

Johan Santiago Perdomo viajó 432 kilómetros para lograr su primera participación en el Babyjudo del Festival de Festivales. Fuera del tatami este judoca refleja ser un niño tierno y noble, pero una vez en el campo de combate, él saca a relucir toda su fuerza y destrezas en el judo, que hasta el momento ha aprendido al lado de su entrenador Jeison Rodríguez.

“Llevo un año y medio practicando este deporte y me ha gustado mucho. Cuando compito me siento muy feliz, libre y la emoción que se siente es única”, narra Johan, competidor del Babyjudo en la categoría Sub 12 masculino 48 Kg, quien ha sido portador de medallas de bronce y plata en combate individual.

Johan hace parte de la delegación de Cajicá y participa en este certamen por primera vez junto con su equipo. Cuenta su entrenador Jeison Rodríguez que hace un año no fue posible hacer parte del Babyjudo por falta de recursos, pero en esta ocasión contaron con mayor apoyo para participar en este evento que se ha convertido en uno de los más importantes para los niños.

La historia de Johan en el judo inicia gracias a que su madrina lo motivó a ser un judoca más. Como muchos niños, Johan practicaba un deporte completamente diferente al judo, así que al conocerlo prefirió dejar de ser un nadador y dedicarse 100% a esta disciplina deportiva. “Lo mío es el judo”, enfatiza el judoca.

“Muchos creen que es fácil practicar un deporte de combate, pero la realidad es otra. En el caso de chicos como Johan, la alimentación y la disciplina deben ir de la mano para poder salir adelante en este deporte”, sostiene su entrenador Jeison Rodríguez quien asegura que para poder controlar el peso de estos deportistas es fundamental el acompañamiento de un nutricionista y el control de sus padres para cumplir a cabalidad el plan de alimentación, de esta manera el niño puede competir en la categoría adecuada.

“El judo es una parte de mí”

Fotografía: Donaldo Zuluaga Vellila

Por: Karina Arango Carbonó

 

Para muchos el deporte es el motivo que tienen para levantarse todos los días y la mejor oportunidad que llegó a sus vidas para salir adelante y ser reconocidos.

Así se siente Valery Rodas al hablar del judo, porque cada vez que lo menciona aparece en su rostro una sonrisa de oreja a oreja: “Es inexplicable lo que siento por este deporte. Cuando entro al tatami me siento libre, emocionada. Nadie jamás podrá hacerme dejar el judo”, recalca esta judoca que hoy hace parte del Babyjudo del Festival de Festivales.

Valery integra el grupo del Inder Medellín en este evento deportivo y cuenta su entrenadora Sara Zapata que “es una deportista muy disciplinada y persistente, eso sin duda acompaña el talento que tiene”. Del mismo modo, la direccionadora reitera que como deportista tiene una gran proyección y la expectativa es que alcance una nueva medalla de oro en este torneo. “Empecé en este deporte porque la profesora visitó mi colegio, la Institución Educativa Gabriel García Márquez, y nos habló sobre el judo. A mí me pareció muy interesante y ese mismo día me inscribí”, narra la jugadora.

La judoca vecina del barrio Caicedo enfatiza en lo que hasta ahora ha logrado en el deporte. Ha sido campeona departamental y obtuvo el punto más alto del podio en el clasificatorio para el Festival de Festivales. Además, sostiene que el esfuerzo que ha hecho para llegar a este punto ha sido el motivo de tantas victorias. “Lo más importante es ponerle todo el corazón”, afirma.

En un comienzo los padres de Sara no estuvieron de acuerdo con que Valery practicara este deporte, ya que no lo consideraban muy femenino, pero las entrenadoras los convencieron y ahora la apoyan en todo momento. “El judo es una parte de mí”, recalca la niña asegurando que desea avanzar mucho en este deporte y enseñarlo en un futuro.

“El judo me ha enseñado que debo esforzarme siempre, que si algo falla hay que volverlo a intentar. Pierda o gane siempre se debe seguir, hay muchas oportunidades y por perder una vez no quiere decir que más adelante no se pueda ganar”, plantea la deportista que ha ganado más de 20 medallas, las cuales tiene exhibidas en una de las paredes de su habitación.

Paulina prefirió el judogi

Fotografía: Luis Benavides Puché

Por: Karina Arango Carbonó

 

A la edad de 11 años Paulina Betancour Palacio, deportista del Club Fundadores, decidió bajarse de los patines para ser una judoca de tiempo completo y para ella, un año ha sido suficiente para destacarse en esta disciplina que eligió como su deporte favorito.

“Mi papá, Juan Carlos Betancour, me invitó a practicar judo porque él fue Selección Antioquia y Colombia y quiso motivarme a mí para seguir su camino”, cuenta Paulina. Además, esta judoca de 12 años se considera una jugadora muy fuerte, le gusta ser muy agresiva y a eso se debe su éxito en el judo que hace parte del Festival de Festivales.

Desde que era más pequeña Paulina también solía ser patinadora pero no abandona este deporte del todo, ya que lo practica en sus ratos libres. La deportista asegura a su vez que “en las competencias soy muy buena, desde que empecé el Babyjudo me ha ido muy bien por la fuerza y la resistencia que tengo, eso es en parte gracias al patinaje” sostiene.

En el Club Fundadores esta judoca tiene muchos amigos, se divierte y hace lo que le apasiona. “Todos me quieren mucho y siempre me están felicitando por mis logros. Me gustaría avanzar mucho y vestir el cinturón marrón” resalta Paulina.

Su entrenador, Roberto Rahamut, con tono orgulloso hace hincapié en que “Paulina tiene un biotipo muy bueno para proyectarla a futuro si mantiene la continuidad. Los entrenamientos requieren de mucho tiempo y dedicación y ella es muy juiciosa, además es buena compañera de equipo muy sociable”.