Dos oportunidades para sacar y tres sets para vivir


Por: Tatiana Gómez Quiceno
Fotografía por: Andrés Ángel

Fausto Ortiz Montoya salió de su pueblo natal, La Pintada, Suroeste antioqueño, con su familia cuando decidió buscar nuevas oportunidades…

Al llegar a la ciudad de Medellín una nueva página del libro de su vida inició. A los ocho años de edad, empezó con su hermano como recogebolas en la Unidad Deportiva de Belén: “un profesor me vio a mí y a mi hermano peleando, nos llamó y nos dijo que mejor le ayudáramos de caddie, y ahí empezó una nueva historia”, expresa Fausto, entrenador independiente de La Liga de Tenis. Lo que parecía como un juego, Fernando Rodas, quien les presentó el deporte, lo tomó como un objetivo, cada día les enseñó con raquetas de madera, las técnicas y reglas del juego.

Hoy, desde el deporte blanco, le dio claridad a su vida. Fausto tiene 34 años de vida, de ellos, 25 años entrenando como profesional en las canchas de polvo de ladrillo, ha logrado grandes triunfos, el que más recuerda, fue en el año 2001: cuando fue número uno de Colombia en la categoría 18. Ahora tiene motivos más fuertes para dar lo mejor de sí, su hija Juliana Ortiz, quien desde hace 5 años sigue sus pasos. “Mi papá es el mejor entrenador, él me enseña que no todo es ganar, porque si lo diste todo en la cancha siéntete contento”, dice ella con la sonrisa que la caracteriza.

Los aprendizajes que le ha dejado el camino recorrido le han servido para crecer en el Ser y en el ámbito profesional: “Uno tiene que enfocarse en las metas que uno se propone para poder cumplir, no echarse para atrás por no tener plata, luchar siempre por los sueños”, manifiesta Fausto, quien pasó de vender en las calles de Medellín chatarra a las canchas que hoy son su gran pasión.