Rodando del Festival al Mundial


Por: Luisa Fernanda Alzate Sánchez

Corría el año 2013 cuando Allison Correa, de doce años para entonces, se destacó y participó en la primera edición del Festival Babypatinaje de la Corporación Deportiva Los Paisitas. Cinco años después, y tras un vasto recorrido a nivel local, departamental y nacional, Allison no solo participó sino que venció en el Mundial de Patinaje de Carreras en Holanda 2018 y actualmente ostenta el título de Campeona Mundial en la categoría Juvenil.

En la edición 2019, Allison llegó “para recordar sus inicios, volver al origen” y manifestó que “estando acá me dan ganas de salir a montar con ellos”, refiriéndose a los 295 patinadores que ve con nostalgia, y que al igual que ella, tuvieron la oportunidad de participar en un Festival “donde los sueños más grandes empiezan a ser realidad”.

A ellos, nuevos talentos patinadores, Allison en su joven voz de experta, les aconseja “esforzarse con disciplina y amor”.

Sofía brilla con luz propia


Por: Tatiana Gómez Quiceno
Fotografía por: Andrés Henao

Mientras al fondo se escucha música para la prueba del sonido, Sofía Pulgarín baila al ritmo de la canción que suena. Esta pequeña, con tan solo tres años de edad, es una de las participantes del Festival Baby Porrismo Inder Medellín.

Sofía no para de moverse, la música se ausenta y ella sigue haciendo acrobacias: estira sus manos, se arrodilla, salta y da giros, está a pocos minutos de participar, pero parece que sus ansias por bailar pueden más, con una sonrisa asegura que le gusta bailar, palabras que su mamá Luisa Fernanda Arango asevera: “Ella siempre le ha gustado bailar, es una niña muy activa”, dice.

Llega el momento de salir al escenario y la pequeña está más que lista, su sonrisa la acompaña desde que llegó y nunca la abandona mientras esta en competencia, su baile es impecable, sigue cada instrucción de su profesora. Al terminar la coreografía llegan los saltos y con ellos se acerca hasta donde su mamá para darle un fraternal abrazo.

Su llegada a la Academia All Stars Babys fue gracias a su mamá, quien decidió matricularla cuando la pequeña porrista tenía dos años de edad. Su motivación fue desde que Sofía empezaba a dar sus primeros pasos y cada vez que escuchaba la música danzaba. “Sofía es una niña muy activa, es una niña enamorada de lo que hace, siempre está sonriendo, Sofía brilla con luz propia”, expresa Angélica Ríos, profesora.

El camino al éxito deportivo inicia en el hogar


Por: Juliana Sosa Góngora
Fotografía por: Andrés Henao

Los equipos del Inder Medellín dirigidos por Santiago Ortiz lograron las medallas de oro en las categorías Benjamín y Mini masculinas del Festival de Babyvoleibol Comfama. En medio de la celebración, todos se acercaron al entrenador y lo abrazaron en señal de agradecimiento y satisfacción por el deber cumplido.

Pero, más allá de lo deportivo, él quiere formar chicos integrales: “Les enseñamos a ser buenas personas y que cuando un compañero comete un error, van y le dan la mano porque cuando tú lo cometes te encantaría que hicieran lo mismo. Tratamos que esto no se viva de manera individual, sino colectiva. Además, una de las condiciones de nuestros grupos es que el rendimiento académico no baje”, afirmó Santiago.

Para cumplir con ese objetivo es fundamental el papel de las familias, que no se perdieron ningún detalle de los partidos en el Coliseo Yesid Santos, y que son las que impulsan a los deportistas a dar lo mejor de sí para representar bien a la ciudad en el Festival, la principal competencia del calendario.

“El acompañamiento de los padres en esas edades (6 a 12 años) es vital, es como si fueran ellos los que estuvieran entrenando o jugando. Si no dieran la bendición para que estén con nosotros, no tendríamos cómo trabajar con los niños en la responsabilidad y para que sean buenos en la casa, en el colegio y con los demás”, cerró Santiago.

“Yo quiero demostrar que sí puedo”


Por: Jessica Cano
Fotografía por: Andrés Henao

¿Qué se necesita para ser un gran deportista? “Apoyo”, contesta Isabella Murillo Isaza, jugadora del equipo Thunder en el Festival Babyvoleibol Confama. Y es cierto, por lo menos en esta historia, el apoyo ha sido un elemento fundamental para ella.

Según cuenta su entrenador Josué Mosquera, a Isabella la conocieron en un partido amistoso en Marinilla. Ella, con la iniciativa que la caracteriza, se acercó y preguntó cómo podía ser parte del equipo Thunder… la respuesta fue que con recursos económicos,  ella no los tenía, pero sí dio con la fortuna de contar con entrenador que vio sus talentos e hizo lo posible para becarla, y lo logró.

“Lo que nos interesa es que ella crezca como deportista y como persona, tiene las condiciones para ser una gran jugadora, y en el poco tiempo que lleva preparándose el proceso ha sido fructífero, ha mejorado en la parte física, técnica y en la táctica” dice Josué, y es que en la cancha se le ve jugando a Isabella sin temor ni timidez, clava el balón duro, bloquea y gana puntos con su equipo constantemente.

El objetivo principal de su entrenador es lograr que ella juegue inicialmente en la Selección Antioquia, luego en una Selección Nacional y posteriormente comience a participar en torneos internacionales. El próximo escalón es que obtenga una beca en Estados Unidos, que algún coach la vea jugar y la convoque, y para eso ya comenzaron a trabajar: a mitad de año viajarán a un torneo en el respectivo país y están recolectando los recursos para llevar a Isabella, con ayuda de un padre del equipo y la venta de boletas van sumando la cantidad que necesitan para que ella viaje. “Yo apoyo a Isa porque yo crecí como ella, y a mí me apoyaron en su momento, hacer lo mismo con ella es una forma de retribuir lo que hicieron por mi” dice Josué.

Isabella es una niña que muestra interés por avanzar, es una jugadora comprometida con su deporte, no falta a ningún entrenamiento y cuenta con el apoyo de aquellos que creen en su talento, los profes del equipo la recogen todos los días en la estación Poblado y la llevan a entrenar y así mismo los padres de sus compañeras la vuelven a dejar en el Metro al finalizar: “A mí me dijeron que yo no podía salir adelante, y yo quiero demostrar que sí puedo, todo se puede si uno tiene la mente concentrada en echar pa´ adelante”, dice finalmente Isabella.

Samuel es de goles y canastas


Por: Alejandro Rave Franco

El fútbol se vuelve mucho más atractivo cuando hay jugadores que son atrevidos con el balón, encaran a los rivales, se comen las bandas con velocidad y regates, dejando locos a los defensas… así define el cuerpo técnico a Samuel Villada, jugador del equipo de El Salado Parte Alta y que participa por primera vez en el Babyfútbol.

“La sensación de pisar la Marte es algo increíble, saber que aquí se forman tantos sueños con el fútbol, me motiva a dar lo mejor de mí”, asegura Samuel con entusiasmo. Sus palabras son claras como su objetivo: llegar a ser un profesional en este deporte, seguir los pasos de Juan Fernando Quintero y ver cumplidos los anhelos de su papá, dar alegrías a miles de personas con el talento en sus pies.

Pero el talento de Samuel no se limita a dominar el balón dentro de una cancha de fútbol: sus dotes deportivos también los utiliza para buscar encestar y driblar cuando no tiene entrenamientos o partidos de fútbol: “con el baloncesto me siento muy bien, es un deporte muy de equipo y se aprende a jugar en conjunto, a trabajar todos por un mismo objetivo y que cada uno tiene un papel importante dentro del juego”, comenta Samuel, que ve en Michael Jordan un ejemplo de deportista y persona.

Samuel aún tiene mucho por dar en el Festival de Babyfútbol. Su equipo ha conseguido dos victorias y está casi instalado en la fase siguiente del torneo. Él tiene en su cabeza la victoria y ser de los mejores del Festival mientras asegura con ambición deportiva, que no descarta el próximo año decir presente en el Baby Baloncesto.

Entre dos pasiones


Por: Manuela Gallego Berrío

Julián Carmona Múnera, con gotas de sudor en la frente, termina la contienda de Baby Tenis de Mesa en la modalidad por equipos, en la categoría sub 11, aunque su edad es de 7 años. En las tribunas del Coliseo Menor Rodrigo Pérez Castro, lo esperan su abuelo Reinaldo, su mamá Andrea y la lonchera con variedad de mecatos.

Su vida cotidiana transcurre entre las clases en su colegio, el entrenamiento de tenis de mesa, el fútbol que es otra de sus pasiones, jugar play y ver vídeos de YouTube para informarse y lograr satisfacer alguna que otra curiosidad. Fue así como le picó ese bichito por el deporte que practica ahora, así nos lo cuenta: «en YouTube encontré ese deporte, entonces decidimos armar una mesa, ponerle la malla conseguimos la raqueta y los pin pong».

El gusto por este deporte comenzó como una afición en casa, para luego convertirse en una necesidad de practicarlo desde hace tres meses durante tres días a la semana (lunes, miércoles y viernes). Allí, en el club de Ditaires en Itagüí, Julián suda el tenis de mesa entre ágiles movimientos y raquetazos, quiere salir adelante con este deporte de destreza, inteligencia y concentración.

Sin embargo, él se visualiza siendo futbolista profesional, en la posición de delantero, haciendo goles para el Deportivo Independiente Medellín, equipo de sus amores, pero sin dejar a un lado la pasión por el tenis de mesa.

Desde Támesis por nuevas oportunidades


Por: Jessica Cano Rojas
Fotografía por: Andrés Henao

“En Támesis se practica rapel y torrentismo, hay mucho turismo, la gente visita las cascadas de San Antonio, de dónde sacan el agua. A mí me gusta vivir ahí porque puedo salir cuando quiera, es un lugar seguro, no como en la ciudad que hay que estar encerrado”, dice José David Escobar Ceballos, jugador de Inder Envigado… sí, Envigado y no Támesis.

José, junto con otros dos compañeros del respetivo municipio del Suroeste, vino a completar el equipo de Envigado. Cuenta Santiago Quimbayo Patiño, tamesino también y entrenador de Thunder (equipo femenino de voleibol), que conoció a José desde el 2016 viéndolo jugar con el equipo de Támesis y desde entonces le ha seguido el rastro, y fue él quien al saber que a Inder Envigado le faltaban algunos jugadores, recomendó a José para que pudiera participar en el Festival, ya que con el equipo de Támesis no se había podido. Y es que como en muchos lugares de Antioquia, deportes diferentes al fútbol no cuentan con el apoyo suficiente para salir participar a otros lugares. Sin embargo, deportistas talentosos logran llegar por otros medios y representar a sus municipios.

Gracias al voleibol y a su talento, José ha podido conocer diferentes lugares, participado en Escolares, Intercolegiados y hasta Departamentales (con doce años lo convocan con la categoría Sub 21 y lo ponen de titular) ha visitado Valparaíso, Andes, Ciudad Bolívar, Salgar, Frontino, Guatapé y Marinilla. “Este deporte no da plata, pero si oportunidades, estudio por ejemplo y la posibilidad de salir”, dice Santiago y es cierto, José lo está experimentando con el equipo de Inder Envigado, viviendo estas nuevas experiencias, y ha obtenido regalos que no se imaginaba: uniforme de presentación, uniforme para jugar, un par de tenis nuevos y hasta rodilleras.

A pesar de su timidez, que es evidente mientras responde las preguntas de la entrevista, es un jugador con grandes capacidades en la cancha, él les gana a los nervios en los encuentros: “Creo que soy ágil y tengo fuerza”, dice José y lo ratifica Santiago comentando que, aunque no tuvo mucho tiempo de entrenar antes de que iniciaran las competencias, se acopló muy bien a las condiciones de la cancha y el balón: “es un jugador apasionado, en los partidos siempre está atento, es muy piloso. Todo el esfuerzo y el trabajo que ha hecho desde Támesis le han dado resultado”.

“Dale que se puede”


Por: Luisa Fernanda Alzate Sánchez

Valentina Giraldo tiene 9 años de edad y desde hace dos juega el deporte blanco, e igual número son sus participaciones en el Festival Baby Tenis de campo.

En su segundo partido de la primera jornada del certamen, Valentina se encuentra abajo en el marcador, y al ganar un game que la pone al empate, desde el campo empuña su mano y anima a su público, su mamá, su entrenador y su hermanito, con un “Dale… dale que se puede”.

Y es que Valentina, explosiva y certera, está segura que puede, porque “jugando al tenis siento que tengo más capacidades y no como en el ballet, que antes practicaba”. Al término del encuentro, Valentina venció y al salir del campo, estalló en lágrimas, las mismas que explicó como “lágrimas de emoción”.

Samuel González, por su parte, tiene 11 años y hace 6, eligió las raquetas y las canchas de ladrillo en polvo sobre los balones y los guayos del fútbol, porque el tenis “es más emocionante y consigo más amigos”. Entre risas confiesa que jugó el año pasado en el Babyfútbol. Sin embargo, jugando al tenis le ha ido mejor y “he obtenido mis primeros triunfos donde sea que vamos a competir en compañía del entrenador, y como, por ejemplo, con los dos partidos que ya gané hoy”.

Esthid González es el entrenador de ambos, y los tres hacen parte de la nómina de la delegación Fundación Amigos del Tenis, junto a Dylan y Camila, ambos de 7 años, y los cinco conforman una de las nueve delegaciones participantes del Festival, en la que su trabajo y “razón de ser es regalarle una oportunidad a de vida a través del tenis a estos niños que están permeados por crudas realidades de sus barrios, que van desde Santo Domingo hasta el Poblado, y que son mundos distintos que están adentro de la misma ciudad”, añade Esthid.

Dosquebradas tiene su propia “Saeta Rubia”


Por: Alejandro Rave Franco

Una de las jugadoras del Babyfútbol femenino es Ana María Guzmán, delantera del equipo de Dosquebradas, conjunto que superó con goleada 8-0 a Barrio Gaitán de Carepa, juego en el que Guzmán se reportó con tres tantos en el marcador y que la dejaron en la privilegiada posición de ser una de las mayores artilleras con cinco goles.

La pequeña rubia es oriunda del municipio de Mistrató, ubicado en el departamento de Risaralda, un pequeño pueblo en el que Ana María inició su gusto por el deporte: “Desde niña mis hermanos jugaban conmigo, ellos me enseñaron a patear el balón, a tocar y a hacer goles, gracias a ellos vieron mi talento con el balón y me mudé para Dosquebradas”, relata la pequeña quien cumple su segunda participación en la competencia.

Ana María es una amante de los animales. De hecho, aunque tiene el fútbol como una prioridad en su vida, no descarta el estudiar medicina veterinaria: “He salido con amigos a ayudar a los perritos de la calle, darles comida, bañarlos o buscarles hogar. Cuando sea grande me gustaría ayudar con los animalitos callejeros” dice Ana, quien tiene ese amor por los animales y la tranquilidad del campo desde que vivía en Mistrató.

El juego de Ana es rápido, siempre buscando el balón y con el arco rival marcado en su frente. Sin embargo, es tranquila mientras está en su mejor momento y digiere de la mejor forma su participación: “Hace un año estuve también jugando este festival y me dejó muchas enseñanzas, amigos y crecimiento profesional, que me sirven mucho para los partidos de esta nueva versión”.

Por ahora la goleadora de Dosquebradas se concentra en seguir aportando con goles a su equipo. Es consciente que de ella depende el cumplir con la promesa que hizo a sus padres: “jugar en profesional, llegar a un equipo grande como el París Saint Germain y que gracias al fútbol no le falte nada a mi familia”, dice con convicción Ana María.

De regreso a casa


Por: Manuela Gallego Berrío
Fotografía por: Andrés Henao

En el Festival de Festivales las emociones se viven a flor de piel. No es para menos, se juega por amor y pasión a un deporte. Entre lágrimas sale Yeison Alexander Ocampo Nieto, después de dejarlo todo en la mesa y ganar un puesto en la semifinal, sub 11, en la modalidad individual del Baby Tenis de Mesa.

Antes de salir de casa, en el municipio de Sonsón, en la parte sur del Oriente antioqueño antioqueño, su padre Jovany Ocampo le pide que le lleve medallas y Yeison le hace la promesa de que así será. Por esta razón corren por sus mejillas esas lágrimas de emoción, porque siente cerca cumplirle la promesa a su progenitor. Aunque ya ha ganado varias veces en departamentales y escolares desea llevarse un título del Festival de Festivales.

Hace 2 años Yeison, tomó la determinación de dejar esta actividad por practicar futbol, pero él dice que fue una “mala decisión” porque se dio cuenta que su verdadera pasión estaba en jugar tenis de mesa. Por lo tanto regresó en el 2017 con mucha más fuerza y amor para lograr cumplir los retos que le impongan su raqueta y la pelota de ping pong.

Su afinidad con este deporte va más allá de practicarlo, quiere enseñarlo a las nuevas generaciones.