“Con esto es que nos ganamos la papita”

Fotografía: Luis Benavides Puché

Por: Felipe Vargas Guarín

 

Jorge Armando Villa ha pasado la mayor parte de su vida en un puesto de venta de comidas rápidas. El negocio es de su familia, donde trabaja cocinando y vendiendo desde los 6 años. Durante todo el año trabaja en la Unidad Deportiva Atanasio Girardot.

Ha estado casi en todas las ediciones del Babyfútbol Colanta, conoce de primera mano todas las transformaciones que ha tenido el Festival de Festivales y recuerda con emoción cuando vio grandes jugadores como James Rodríguez, Falcao García y Juan Fernando Quintero en la Marte 1. A veces, mientras vende sus productos en la tribuna, se distrae y olvida sus labores.
Él reconoce que en las finales del Festival es mucho más difícil vender, ya que las personas están más preocupadas por el partido y la tensión no ayuda al comercio.

Igualmente aceptó que en lo que va de este año ha tenido buenos resultados en el puesto que tiene en la tribuna principal de la Marte 1, todo esto se debe a que es el único que vende comidas rápidas desde las 10 de la mañana hasta que se acaba la jornada.

“Con esto es que nos ganamos la papita”, dijo Jorge, afirmando que este es el único sostenimiento que tiene su familia.

Agarrando la vida por el mango

Fotografía: Donaldo Zuluaga Velilla

Por: Jose Daniel Acevedo Yepes

 

Las historias abundan dentro del Festival de Festivales. Deportistas, entrenadores, jueces y barras son los protagonistas principales. Sin embargo, alrededor de la Unidad Deportiva se encuentran personajes que en silencio hacen parte del evento de chicos para grandes. Este es el caso de Alonso Bolívar, Diego Ordoñez y José Mesa, los “mangueros” de la Marte 1.

Temprano llegan al escenario con sus implementos de trabajo y, por supuesto, la materia prima: unos mangos que parecen cultivados al borde del Himalaya, allí de donde proviene dicha fruta según la historia. Como buenos comerciantes, madrugan a sus labores. Desde las 7 de la mañana se sientan en una silla, ponen un bulto con las frutas al lado y con un pelador comienzan sus tareas, mango por mango van quedando sin cáscara.

“El Festival para nosotros es un alivio en esta temporada. Nosotros vivimos del diario, cuando no hay eventos así nos toca salir a rebuscarla en el centro o donde haya trabajito. Por ejemplo, aquí en el Babyfútbol nos tocó con los manguitos, porque hay que pensar que los demás compañeros ya venden crispetas, comidas rápidas y cosas por el estilo”, aseguró Alonso.

Al final de día se queda uno que otro mango sin vender, hecho que no les impide a ellos levantarse al otro día con las mismas ganas de siempre a ganarse la vida dignamente.