Acá te espero

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De Gerardo Antonio González, su padre, Julieta González Acosta heredó más que sus cejas pobladas, ambos sienten una gran pasión por el fútbol, pero desafortunadamente de ese mismo gusto no participan sus abuelos ni su mamá, quienes piensan que este deporte es reservado únicamente para los hombres.

La felicidad por estrenar uniforme en el debut de su equipo, San Andrés de Cuerquia, se desvaneció en el primer tiempo, pues su padre, quien nunca la ha visto jugar prometió venir a verla en acción pero no pudo llegar, y para ajustar, en su primer día con guayos no los pudo dominar y demostrar sus habilidades.

A Julieta le gustaría poder explicarle a su familia la felicidad que siente al jugar fútbol, lo importante que es sentirse incluida dentro de un grupo y valorada por sus cualidades.

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