Una historia mágica en fútbol y atletismo

Fotografía: Donaldo Zuluaga

Por: Manuel Osorio Villa

 

 

No es el día de Halloween, ni va disfrazado a disputar las competencias, pero al mejor estilo de los superhéroes o personajes de series de ficción, Yeiner Romero Pino, está protagonizando un capítulo aparte en el Festival de Festivales.

El amor por el deporte nació gracias a su padre, Jeiner Romero Zapata, quien jugó en las inferiores de Atlético Nacional y Millonarios, y también practicó el atletismo.

Yeiner tiene 11 años, nació en Bogotá el 25 de enero de 2008, por los días que su papá probaba suerte en el equipo embajador de la capital del país. Sus padres son chocoanos, pero lleva 10 años viviendo en Medellín. Un niño extrovertido, muy ansioso y con un carácter fuerte; quien es además el encargado de liderar los calentamientos en su equipo, antes de cada carrera.

Nos llevamos una grata sorpresa al observar que el mismo niño que estaba realizando su calentamiento en la pista de atletismo Alfonso Galvis. Jugó la noche anterior con Belén Fátima con la camiseta 10 en su espalda: el jugador rápido, creativo con traje de mago, el que filtró una bola que se convirtió en pase gol en el partido del Babyfútbol ante Juan Pablo ll, para redondear una goleada 3-0, en donde él fue el protagonista aparte, de una historia mágica en fútbol y ahora en atletismo.

Ya en la pista con el número 022 en su pecho, representando su equipo Inder Medellín del Babyatletismo, corriendo en las diferentes competencias de los 60, 150, 600 metros planos y los relevos por equipos, gracias a su gran velocidad y astucia para manejar el ritmo de las carreras, se colgó tres medallas de oro en la tarde, haciéndole honor a sus comparaciones con superhéroes y a los cuentos llenos de hipérbole, que solo se ven en personajes de las películas de fantasía.

Mauricio: el hincha que acompaña a Mariana desde el cielo

Fotografía: Karina Arango

Por: Karina Arango Carbonó

 

Fue en noviembre pasado cuando Escumer jugó el último compromiso que clasificaba al club al Babyvoleibol 2020 en Tuluá. La felicidad fue total para Mariana Parra y sus padres al saber de esta importante clasificación que consiguió la delegación en las categorías Mini y Benjamín.

Todo estaba planeado para una participación inolvidable de Mariana en una nueva edición del Festival de Festivales, pero la vida, de repente, le dio un giro inesperado tanto a ella como a su madre. El pasado 19 de diciembre un infarto fulminante sorprendió a Mauricio Parra, padre de Mariana, quien acompañó de manera incondicional a su hija de 9 años en el proceso para estar hoy participando en el Babyvoleibol 2020.

Los ánimos de la familia de esta jugadora se apagaban y la decisión de no participar en esta edición del certamen era altamente considerada. “Hoy estoy aquí porque el sueño de mi padre era que yo participara en el Babyvoleibol. Mi mamá no quería que viniera, pero yo decidí venir para cumplirle ese sueño”, sostuvo Mariana, quien con sus ojos encharcados recuerda a su padre como una persona buena, amorosa y que siempre la apoyó en el deporte. “Él estaba muy feliz de ver cómo ella había progresado tanto en tan poco tiempo” agregó su entrenadora Leidy Rivera.

Y sin duda Mariana cumple a cabalidad la voluntad de su papá, no solo por el hecho de participar, sino por hacerlo de manera alegre y responsable. De 7 partidos, solo ha perdido 1. Cuando no está en la cancha se muestra preocupada, doliente y alienta desde la raya hasta no más poder. Ella conoce a la perfección los valores del deporte. Es una niña muy fuerte, tierna y la relación con sus compañeras es impecable.

Dicen que en este Festival se cumplen los sueños de los niños, pero esta vez es el deseo de Mauricio el que se está haciendo realidad. Él, mientras tanto, observa a Mariana con orgullo esté donde esté. ¡Qué alegría que nos acompañes, Mariana!

“Las niñas se ven más lindas jugando Baloncesto”

Fotografía: Donaldo Zuluaga

Por: Maria Camila Sañudo Echandía

Alejada de la violencia y enfocada en los pases, dobles y jugadas, María Isabel Giraldo Salazar, jugadora del equipo Coogranada participa en la edición 14 del Babybaloncesto del Festival de Festivales 2020.

Su mamá Claudia Marcela Salazar Noreña fue la que inspiró a la jugadora a practicar este deporte que ahora es su felicidad y su pasión. Extrovertida, alegre, amorosa y charlatana sobresale en el quinteto que debutó en el Coliseo Mayor Iván de Bedout.

María Isabel, la número 4 del elenco que viste de gris, abrió el marcador del Babybaloncesto 2020, logrando así una de sus 50 canastas propuestas para este festival. De esta manera, recuerda a su mamá Claudia, una madre que le enseñó el amor por el baloncesto, la alejó de la violencia de su pueblo granadino y la misma que una vez le dijo que “las niñas se ven más lindas jugando baloncesto”.

Esas palabras ahora generan sonrisas y las recuerda con cariño, porque gracias a eso es una realidad que esté participando en el certamen infantil más importante del país.