El fruto de la amistad y el amor de un equipo

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Por Alexander Herrera Gil

Desde el Corregimiento Sur, del municipio de Rionegro, oriente antioqueño, vino Sara Marín Zapata con su equipo para participar del 7° Ponyfútbol femenino. Esta nacida en Guarne hace 22 años, dirige desde hace 4 y para ella el Festival de Festivales es una escuela: “El Ponyfútbol te permite crecer como entrenadora, te da experencia y hace que uno pueda ver el trabajo de otros equipos” comenta con naturalidad y simpleza la entrenadora.

Aunque dirige un equipo femenino sueña con ser la instructora de uno masculino porque según ella “es más fácil trabajar con hombres y puede ser uno más directa en las indicaciones”. Si bien, no ha estudiado en una universidad, le encanta seguir a cuerpos técnicos como el portugués José Mourinho, el italiano Carlos Ancelotti y el colombiano Juan José Peláez. “De ellos dos he aprendido a trabajar mucho el tema de la motivación con los jugadores” expresa esta mujer de piel blanca, de cabello largo castaño, de ojos grandes y pómulos rojizos.

La lección está aprendida, pues con sus pupilas constantemente les recuerda que el deporte es para sentirse bien, que son inteligentes, bellas y grandes personas. Sus niñas de Rionegro la definen como cariñosa, extrovertida, respetuosa, optimista, exigente, alegre, positiva y a veces “bravita”.

A pesar de que el equipo del oriente antioqueño no gano un solo partido, la entrenadora y las jugadoras tiene algo muy claro. Gracias al fútbol se encontraron en una cancha, donde la semilla de cariño y el afecto dieron la mejor “cosecha”, el fruto de la amistad y el amor verdadero.

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