Vendedor de manillas, pero creador de sonrisas

Fotografía: Donaldo Zuluaga Velilla

 

Por: María Camila Sañudo Echandía

 

Aparte de vender sus manillas, llaveros y afiches en los parques y colegios del barrio San Javier de la ciudad de Medellín, Juan Carlos García aprovecha su amor por el deporte, en especial al fútbol, para vender sus artesanías alrededor del coloso de la 74, ya sea en la Liga profesional o en el certamen infantil más importante del país: el Festival de Festivales.

Para él no es importante el clima o el ruido, lo único que le importa es poder exhibir su talento para la creación de artesanías. También, siente que trabajar en la calle le genera tranquilidad y se siente libre, a pesar de todos los inconvenientes que trae ser un vendedor ambulante.

Este comerciante guarda muchas historias y recuerdos en su mente. Por ejemplo, haberle vendido afiches a Leonel Álvarez, Aldo Bobadilla y Felipe Pardo cuando el equipo de sus amores, Independiente Medellín, quedó campeón en 2009. También, el Festival de Festivales tiene un espacio significativo en su vida, pues nunca ha dejado de trabajar durante estas fechas a las afuera de la Marte 1 viendo salir a las futuras estrellas del fútbol colombiano.

Juan Carlos es un personaje que además de vender artesanías y regalar sonrisas a la gente que se acerca a su punto de venta, apoya a los recicladores de la ciudad, pues algunos de los materiales que utiliza para la creación de sus manillas se los compra a ellos, dándoles también una oportunidad de salir adelante.

El profe de las gafas

Fotografía: Donaldo Zuluaga

Por: Maria Camila Sañudo Echandía

 

Con el entusiasmo de progresar y alcanzar retos en su vida, John Fredy Oviedo salió de su tierra natal en el departamento de Córdoba rumbo a la “nevera”, como él dice, y allí duró aproximadamente 9 meses. Después emprendió el viaje que lo traería a la ciudad de la eterna primavera donde su principal actividad económica sería vender gafas para todos los gustos y edades.

Durante todo el año, este vendedor de gafas se encuentra en el centro de la ciudad esperando con ansias que sea el mes de enero para que la Unidad Deportiva Atanasio Girardot se convierta en su oficina por los 15 días que dura el Festival de Festivales. “Aquí se vende mucho más que en el centro por la cantidad de delegaciones que vienen a participar de este torneo, entonces prefiero estar aquí que en el centro”, afirmó John Fredy.

Él durante todo el certamen infantil se encuentra de 10:00 a.m. hasta las 5:00 p.m. con su puesto en los alrededores del estadio Atanasio Girardot, esperando que lleguen todos los niños y niñas que participan el Festival, para poder lograr su cometido de vender aproximadamente 10 gafas por día, pues esta es su oportunidad para salir adelante.

Aunque John Fredy se defiende con el comercio y, como él mismo lo expresa “yo pongo a volar cualquier negocio”, su ideal es poder estudiar algo relacionado con la educación, pues es su motivación día a día.

“Con esto es que nos ganamos la papita”

Fotografía: Luis Benavides Puché

Por: Felipe Vargas Guarín

 

Jorge Armando Villa ha pasado la mayor parte de su vida en un puesto de venta de comidas rápidas. El negocio es de su familia, donde trabaja cocinando y vendiendo desde los 6 años. Durante todo el año trabaja en la Unidad Deportiva Atanasio Girardot.

Ha estado casi en todas las ediciones del Babyfútbol Colanta, conoce de primera mano todas las transformaciones que ha tenido el Festival de Festivales y recuerda con emoción cuando vio grandes jugadores como James Rodríguez, Falcao García y Juan Fernando Quintero en la Marte 1. A veces, mientras vende sus productos en la tribuna, se distrae y olvida sus labores.
Él reconoce que en las finales del Festival es mucho más difícil vender, ya que las personas están más preocupadas por el partido y la tensión no ayuda al comercio.

Igualmente aceptó que en lo que va de este año ha tenido buenos resultados en el puesto que tiene en la tribuna principal de la Marte 1, todo esto se debe a que es el único que vende comidas rápidas desde las 10 de la mañana hasta que se acaba la jornada.

“Con esto es que nos ganamos la papita”, dijo Jorge, afirmando que este es el único sostenimiento que tiene su familia.

Postres con sabor a hogar

Fotografía: Luis Benavides Zapata

Por: Juan Felipe Vargas Guarín

 

Jorge Iván Zapata es el encargado del puesto de obleas y solteritas de la tribuna occidental de cancha Marte 1. El negocio lo atienden él y su esposa durante todo el día. Siempre que cualquier persona llega a comprar la reciben con una gran sonrisa y una muy buena atención. Todo esto lo han aprendido con el tiempo, ya que ellos están trabajando en el Babyfútbol desde hace 18 años.

Normalmente su punto de venta los fines de semana es por los alrededores y dentro del estadio, mientras que en semana es fuera de algunos colegios, pero aprovechan la oportunidad para traer su negocio al Festival de Festivales. El vendedor afirma que enero es un mes difícil para las ventas, esto se debe a que no es una época con muchas competencias en la Unidad Deportiva Atanasio Girardot, además las personas se van de vacaciones.

Este negocio es el único medio de entrada de dinero a la casa de la familia Zapata, es decir, con base de las obleas y solteritas Jorge ha logrado sacar adelante a sus hijos y a su hogar entero. Todos los días madrugan y se alistan para venir a laborar desde El Bosque con toda la motivación y energía posible.

Este año han tenido los resultados esperados, pero esperan seguir con el nivel de ventas actual. Endulzar la vida de las personas y regalarles una sonrisa es lo característico de esa tienda familiar.

Agarrando la vida por el mango

Fotografía: Donaldo Zuluaga Velilla

Por: Jose Daniel Acevedo Yepes

 

Las historias abundan dentro del Festival de Festivales. Deportistas, entrenadores, jueces y barras son los protagonistas principales. Sin embargo, alrededor de la Unidad Deportiva se encuentran personajes que en silencio hacen parte del evento de chicos para grandes. Este es el caso de Alonso Bolívar, Diego Ordoñez y José Mesa, los “mangueros” de la Marte 1.

Temprano llegan al escenario con sus implementos de trabajo y, por supuesto, la materia prima: unos mangos que parecen cultivados al borde del Himalaya, allí de donde proviene dicha fruta según la historia. Como buenos comerciantes, madrugan a sus labores. Desde las 7 de la mañana se sientan en una silla, ponen un bulto con las frutas al lado y con un pelador comienzan sus tareas, mango por mango van quedando sin cáscara.

“El Festival para nosotros es un alivio en esta temporada. Nosotros vivimos del diario, cuando no hay eventos así nos toca salir a rebuscarla en el centro o donde haya trabajito. Por ejemplo, aquí en el Babyfútbol nos tocó con los manguitos, porque hay que pensar que los demás compañeros ya venden crispetas, comidas rápidas y cosas por el estilo”, aseguró Alonso.

Al final de día se queda uno que otro mango sin vender, hecho que no les impide a ellos levantarse al otro día con las mismas ganas de siempre a ganarse la vida dignamente.