Una conexión que inspira

Historia4_Atletismo

Por: Carolina Cortés

Es común que Belsy Padilla le diga a Aleida Berrío, su madre, frases como: “eres mi fuerza”, “eres mi mañana y mi energía”. Y es que la conexión entre ellas dos es evidente. Justo antes de correr para la prueba de salto fija la mirada en su madre y ella le grita “Belsy, a volar”… con sus piernas largas toma velocidad y salta. A su madre poco le preocupa si gana o pierde, sabe que su niña corregirá cualquier error que tenga y lo asumirá con una madurez poco común en una chica de 11 años.

Su entrenador Yuberht Vargas la admira y la respeta como deportista, identificando en ella disciplina y humildad. Tiene claro que cuando le grita, Belsy deja de atender sus sugerencias, sucede lo mismo con su madre. Señalan esta característica como su debilidad. No admite los gritos, prefiere la cordialidad, es consciente de las tareas y funciones que debe cumplir en su entrenamiento y en su hogar y le gusta cumplirlas sin necesidad de que la estén presionando.

Es una hija y hermana solidaria, según cuenta su madre, refiriéndose a la constante oferta que Belsy hace a Shaira, su hermana menor: “¿Qué quieres estudiar? Yo te pagaré el estudio”. Sus aspiraciones son grandes y como muchas de las chicas que ven a su madre como la cabeza de la familia, desea que no trabaje más y para lograrlo aspira ser una gran representante de este deporte.

Frente a sus contrincantes tiene una actitud de respeto y se convierten en su reto constante, sabe que debe entrenar más para poder cumplir su objetivo de vencerlas, aunque, según su madre, con una semana que entrena con intensidad se pone a la orden del día en cuestión de competencia.