La herencia goleadora de Nicolás Muñoz

Fotografía: Manuel ‘El Chino’ Quintero

Por: Jorge Andrés Zuluaga Zuluaga

 

Tras el número 9 del equipo Luis López de Mesa hay dos generaciones goleadoras: su padre, León Darío Muñoz, exfutbolista de Atlético Nacional, Envigado, Millonarios, entre otros, y su abuelo materno, Diego Botero, delantero que pasó por el Atlético Nacional de Oswaldo Zubeldía, y el América de Gabriel Ochoa Uribe y Humberto ‘El Tucho’ Ortiz. Esta ascendencia familiar, unida a su biotipo y su exquisita técnica, hacen de Nicolás Muñoz un prospecto interesante para el fútbol colombiano de cara al futuro.

Su abuelo ha sido una de las personas que ha tratado de acompañarlo siempre en los partidos. El conocimiento de la posición y su experiencia como jugador profesional contribuyen para que Nicolás vea en él un referente. “Yo lo llevo a entrenar y le doy consejos sobre su ubicación y posicionamiento en la cancha”, comenta Diego con orgullo.

Otro de los faros en sus 12 años de vida ha sido su madre, Lucero Botero. Ella de igual manera tiene ese gen familiar de amor por el deporte, ya que practicó natación y voleibol. Por eso a Nicolás no le gusta solo el fútbol sino la actividad física en general.

En el ámbito personal, el talentoso futbolista se caracteriza por su responsabilidad académica, su liderazgo y su gran sentido del humor. En la cancha, sus 171 centímetros de estatura lo hacen un jugador imponente y preocupante para cualquier defensa que tenga la responsabilidad de marcarlo.

Nicolás ya cumplió con su primer objetivo que fue llegar hasta el Babyfútbol Colanta. El otro será conquistar al fútbol profesional colombiano con sus gritos de gol y así continuar el legado de su padre y su abuelo.

 

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