Las imágenes que valen más que mil palabras

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Por Jairo Piedrahita

Luz Miriam Fernández Londoño lleva once años asistiendo al Ponybaloncesto. Sin ser jugadora, técnica, juez o médica, es quizás la persona que mayor contacto ha tenido con todos los participantes del torneo. Ella es la persona que a través de su cámara se encarga de perdurar los recuerdos de tantos chicos y chicas que han pasado por la cancha.

Al entrar al segundo piso del Iván de Bedout, en el pasillo que conduce hacia las escaleras, está el trabajo de tantos años. Sus fotografías, entre las que están las de todos los equipos formados, la de jugadores en posición de lanzamiento y las de saltos al lado de la cesta, son una fuente inagotable de imágenes.

“Siempre vengo a este evento y a los otros que organiza la Liga. La gente ya me conoce, sabe cómo es mi trabajo y me encargan las fotos que les sirven de recuerdo en su participación”, dice Luz Miriam mientras ve como los jugadores observan su trabajo. Sigue diciendo “justamente esta semana se me acercó una señora y sin decirme nada me dio un abrazo, luego me agradeció por una foto que le tomé a su nieto y me decía que era lo mejor… que la tenía a la entrada de la casa”.

Su archivo es grande. Tiene a su haber más de 10 años de fotografías. En promedio son 400 las que toma a diario. Por la noche, llega a su casa, escoge las mejores y las manda a imprimir, esperando a que el protagonista de la imagen se vea y decida comprarla, guardando así para la posteridad su participación en el Ponybaloncesto.

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