Actitud y seguridad: las claves de Sofía Díaz


Por: Juliana Sosa Góngora
Fotografía por: Andrés Henao

“Soy un hincha orgulloso, Sabavolley, Sabavolley calidoso”, fue el cántico de los acompañantes del equipo de Sabaneta para las deportistas de la categoría Mini femenina en el Festival de Babyvoleibol Comfama. Además de su carisma, Sofía Díaz demostró su condición de líder dentro y fuera de la cancha

“Yo antes hacía mucha mala cara, pero cambié gracias al entrenador Wilson Gil. Me dice que con actitud, confianza y seguridad puedo lograrlo todo”, afirmó la estudiante de séptimo grado en el colegio El Carmelo, que empezó a practicar esa disciplina hace tres años y por pura casualidad.

Antes incursionó en tantos deportes que perdió la cuenta, hasta que probó el voleibol y encontró su verdadera pasión, esa que la impulsa a dar lo mejor sí en búsqueda del sueño de llegar a las selecciones Antioquia y Colombia. Para conseguirlo tiene el aliento de su familia.

“Todos me apoyan demasiado y les agradezco porque sin ellos no sería nada”, aseguró Sofía. Sus padres Marta y Javier, sus hermanos Alejandro y Felipe, y su abuela Marta, la guían en cada paso del camino, pero ella también pone de su parte en los entrenamientos y partidos.

“Mi fortaleza es el ataque: salto y me elevo mucho, entonces le doy demasiado duro al balón”, contó la jugadora de 12 años, quien en su tiempo libre tampoco deja de lado el volei, aunque lo combina con su gusto por la lectura del género de terror y las series o películas de Netflix.

El camino al éxito deportivo inicia en el hogar


Por: Juliana Sosa Góngora
Fotografía por: Andrés Henao

Los equipos del Inder Medellín dirigidos por Santiago Ortiz lograron las medallas de oro en las categorías Benjamín y Mini masculinas del Festival de Babyvoleibol Comfama. En medio de la celebración, todos se acercaron al entrenador y lo abrazaron en señal de agradecimiento y satisfacción por el deber cumplido.

Pero, más allá de lo deportivo, él quiere formar chicos integrales: “Les enseñamos a ser buenas personas y que cuando un compañero comete un error, van y le dan la mano porque cuando tú lo cometes te encantaría que hicieran lo mismo. Tratamos que esto no se viva de manera individual, sino colectiva. Además, una de las condiciones de nuestros grupos es que el rendimiento académico no baje”, afirmó Santiago.

Para cumplir con ese objetivo es fundamental el papel de las familias, que no se perdieron ningún detalle de los partidos en el Coliseo Yesid Santos, y que son las que impulsan a los deportistas a dar lo mejor de sí para representar bien a la ciudad en el Festival, la principal competencia del calendario.

“El acompañamiento de los padres en esas edades (6 a 12 años) es vital, es como si fueran ellos los que estuvieran entrenando o jugando. Si no dieran la bendición para que estén con nosotros, no tendríamos cómo trabajar con los niños en la responsabilidad y para que sean buenos en la casa, en el colegio y con los demás”, cerró Santiago.

“Yo quiero demostrar que sí puedo”


Por: Jessica Cano
Fotografía por: Andrés Henao

¿Qué se necesita para ser un gran deportista? “Apoyo”, contesta Isabella Murillo Isaza, jugadora del equipo Thunder en el Festival Babyvoleibol Confama. Y es cierto, por lo menos en esta historia, el apoyo ha sido un elemento fundamental para ella.

Según cuenta su entrenador Josué Mosquera, a Isabella la conocieron en un partido amistoso en Marinilla. Ella, con la iniciativa que la caracteriza, se acercó y preguntó cómo podía ser parte del equipo Thunder… la respuesta fue que con recursos económicos,  ella no los tenía, pero sí dio con la fortuna de contar con entrenador que vio sus talentos e hizo lo posible para becarla, y lo logró.

“Lo que nos interesa es que ella crezca como deportista y como persona, tiene las condiciones para ser una gran jugadora, y en el poco tiempo que lleva preparándose el proceso ha sido fructífero, ha mejorado en la parte física, técnica y en la táctica” dice Josué, y es que en la cancha se le ve jugando a Isabella sin temor ni timidez, clava el balón duro, bloquea y gana puntos con su equipo constantemente.

El objetivo principal de su entrenador es lograr que ella juegue inicialmente en la Selección Antioquia, luego en una Selección Nacional y posteriormente comience a participar en torneos internacionales. El próximo escalón es que obtenga una beca en Estados Unidos, que algún coach la vea jugar y la convoque, y para eso ya comenzaron a trabajar: a mitad de año viajarán a un torneo en el respectivo país y están recolectando los recursos para llevar a Isabella, con ayuda de un padre del equipo y la venta de boletas van sumando la cantidad que necesitan para que ella viaje. “Yo apoyo a Isa porque yo crecí como ella, y a mí me apoyaron en su momento, hacer lo mismo con ella es una forma de retribuir lo que hicieron por mi” dice Josué.

Isabella es una niña que muestra interés por avanzar, es una jugadora comprometida con su deporte, no falta a ningún entrenamiento y cuenta con el apoyo de aquellos que creen en su talento, los profes del equipo la recogen todos los días en la estación Poblado y la llevan a entrenar y así mismo los padres de sus compañeras la vuelven a dejar en el Metro al finalizar: “A mí me dijeron que yo no podía salir adelante, y yo quiero demostrar que sí puedo, todo se puede si uno tiene la mente concentrada en echar pa´ adelante”, dice finalmente Isabella.

No se puede perder el glamour


Por: Manuela Gallego Berrío
Fotografía por: Andrés Ángel

Su uniforme rosa con negro y blanco, combinan con su moño y tenis. No es para menos: a Isabella Valencia Vélez de 9 años “le encanta el color rosado”, como ella lo asegura. Pese a que sea una deportista por lo general suda y ensucia su uniforme, Isabella busca siempre lucir guapa. Ella alterna parte de su tiempo en dos deportes: voleibol y patinaje, aunque en el Festival de Festivales está compitiendo en la categoría Benjamín del Baby Voleibol.

Dice que cuando sea grande quiere ser doctora: “como ese estudio es tan caro vamos a ver si puedo, o sino tecnología informática”. Aparte de ser una deportista le gusta leer, por eso visita constantemente la biblioteca del municipio de Caldas donde reside, a buscar textos o libros de ciencia, tecnología y de historia “para saber cosas de los antepasados”.

Mario Espinoza, representante del equipo al que pertenece Isa, Neos Club, dice que gracias al apoyo de los papás ellos vienen a participar, muchos de ellos hacen grandes esfuerzos como la mamá de la protagonista de esta historia, que arregla casas de familia para poder mandarla a cada una de las competencias en las que ella participa.

Espinoza trabaja con mujeres, porque quiere transmitirles seguridad y amor, considera que es su grano de arena para construir una mejor sociedad. Define a Isabella como “una niña alegre y sociable” y espera que su pupila siga cosechando triunfos en su trayectoria deportiva.

Desde Támesis por nuevas oportunidades


Por: Jessica Cano Rojas
Fotografía por: Andrés Henao

“En Támesis se practica rapel y torrentismo, hay mucho turismo, la gente visita las cascadas de San Antonio, de dónde sacan el agua. A mí me gusta vivir ahí porque puedo salir cuando quiera, es un lugar seguro, no como en la ciudad que hay que estar encerrado”, dice José David Escobar Ceballos, jugador de Inder Envigado… sí, Envigado y no Támesis.

José, junto con otros dos compañeros del respetivo municipio del Suroeste, vino a completar el equipo de Envigado. Cuenta Santiago Quimbayo Patiño, tamesino también y entrenador de Thunder (equipo femenino de voleibol), que conoció a José desde el 2016 viéndolo jugar con el equipo de Támesis y desde entonces le ha seguido el rastro, y fue él quien al saber que a Inder Envigado le faltaban algunos jugadores, recomendó a José para que pudiera participar en el Festival, ya que con el equipo de Támesis no se había podido. Y es que como en muchos lugares de Antioquia, deportes diferentes al fútbol no cuentan con el apoyo suficiente para salir participar a otros lugares. Sin embargo, deportistas talentosos logran llegar por otros medios y representar a sus municipios.

Gracias al voleibol y a su talento, José ha podido conocer diferentes lugares, participado en Escolares, Intercolegiados y hasta Departamentales (con doce años lo convocan con la categoría Sub 21 y lo ponen de titular) ha visitado Valparaíso, Andes, Ciudad Bolívar, Salgar, Frontino, Guatapé y Marinilla. “Este deporte no da plata, pero si oportunidades, estudio por ejemplo y la posibilidad de salir”, dice Santiago y es cierto, José lo está experimentando con el equipo de Inder Envigado, viviendo estas nuevas experiencias, y ha obtenido regalos que no se imaginaba: uniforme de presentación, uniforme para jugar, un par de tenis nuevos y hasta rodilleras.

A pesar de su timidez, que es evidente mientras responde las preguntas de la entrevista, es un jugador con grandes capacidades en la cancha, él les gana a los nervios en los encuentros: “Creo que soy ágil y tengo fuerza”, dice José y lo ratifica Santiago comentando que, aunque no tuvo mucho tiempo de entrenar antes de que iniciaran las competencias, se acopló muy bien a las condiciones de la cancha y el balón: “es un jugador apasionado, en los partidos siempre está atento, es muy piloso. Todo el esfuerzo y el trabajo que ha hecho desde Támesis le han dado resultado”.

Unión entre dos naciones por el voleibol


Por: Juliana Sosa Góngora

Romer Camero se enfrentó a la difícil tarea de elegir a solo 9 de entre 25 jugadoras para asistir al Festival de Baby Voleibol Comfama. El entrenador y las niñas del Club Montessori se gozaron su debut en la categoría Mini del torneo, tanto que desde ya se mentalizan en competir en la próxima edición.

“Fuimos por primera vez a un clasificatorio en el que estuvieron alrededor de 22 equipos de tres departamentos. Quedamos campeones y ganamos el cupo para este magnífico evento”, señaló Romer, un venezolano que emigró a Cúcuta en búsqueda de mejores oportunidades debido a la situación de su país.

Más que lamentarse, vio el deporte como una forma de unir a chicas de las dos naciones. “Al principio fue un poco complicado porque son culturas diferentes, pero gracias al carisma de los colombianos todas lograron integrarse y hacemos reuniones aprovechando que estamos en la zona fronteriza”, agregó.

Nicole Amaya nació en San Antonio, vive en Ureña y sueña con triunfar en el volei en la capital del Norte de Santander, donde encontró un grupo de amigas: “Es chévere, nos hacemos bromas y somos muy recocheras. Cuando vamos perdiendo no bajamos la autoestima y antes tratamos de subirla”, afirmó la pequeña.

Un gran Capitán


Por: Jessica Cano Rojas
Fotografía por: Andrés Henao

En el coliseo de voleibol Yesid Santos se juegan cinco partidos simultáneamente, dos categorías compiten, Mini y Benjamín, niños desde los cinco hasta los 12 años llenan el lugar. En la cancha número dos juega el equipo IMRD Chía con uniforme color negro y gris. Y allí mismo en una esquina se encuentra el jugador número cinco, Damián Daza López, un niño al que fácilmente se le puede ver saludando al personal del coliseo y los asistentes en las tribunas: “hola, hola”, sonríe y sacude la mano. Mientras espera su momento para entrar en acción, celebra cada punto que anotan sus compañeros, salta, camina de un lado para otro, da vueltas, aplaude y sigue cada movimiento en el partido.

Según el entrenador Julián Moreno, Damián se enamoró del voleibol y es un deportista muy responsable. Entrenar ha cambiado muchos hábitos en él: de ser el “chico problema” del equipo se convirtió en el líder y hoy es el capitán, incluso desde que entrena ha mejorado significativamente su rendimiento académico.

Es la segunda vez que participa en el Festival. Hace tres años entrena gracias a un amigo al que vio jugar. Antes había probado con el fútbol, pero en el voleibol encontró lo que quería porque para él “este es el mejor deporte del mundo y todos los niños deberían jugarlo”.

Compitiendo ha aprendido sobre el respeto y la humildad. En la cancha es un líder, aunque reconoce que su equipo en ocasiones es tímido, por lo cual él se dedica a animarlos y apoyarlos para que cada uno juegue muy bien.

Damián, que en comparación con sus demás compañeros es el más bajo en estatura, es el mejor jugador, es rápido y tiene muy buenos fundamentos técnicos según su entrenador, está listo para enfrentarse a grandes retos deportivos y tiene claro que, si continua con su constancia y dedicación, puede llevar al equipo muy lejos.

Jugar bien, verse bien


Por: Jessica Cano R.
Fotografía por: Andrés Ángel

Uno, dos, tres toques y el balón se mantiene en el aire en constante movimiento, pasa de un lado al otro en la cancha por encima de la red y cae para sumarle puntos a los equipos que se enfrentan. Ahí, en el partido de voleibol que se juega se encuentra ella, que es alta y que se mantiene impecable a pesar del sudor, con sus tenis rosados y sus múltiples trenzas apretadas. Ella no siempre ataca, ser alta no lo implica, ella rota en las posiciones, levanta, bloquea, recibe, y saca.

Yessica Paola Mendoza Andrade viene de Carepa, tiene doce años y mide uno setenta y algo, como lo menciona. El voleibol le gusta porque aparte de ser divertido puede mostrar sus propias habilidades. Es la primera vez que participa en el Festival de Babyvoleibol Comfama y se siente feliz de estar enfrentándose con deportistas tan competitivas, pero a la vez, tan “buena gente”.

A ella, Yessica, le gusta verse bien mientras juega: “Es bueno estar organizada, así uno corra y sude eso no quiere decir que uno este cochina y desordenada”. La mayoría en el equipo de Carepa, que porta uniforme azul celeste, tiene su propio look: trenzas con extensiones de colores, colas, y peinados, y es que en este deporte las niñas se inventan de todo y es común ver las canchas llenas de estilo.

Al finalizar los encuentros se puede ver a las jugadoras de rodillas… Ahí está Yessica, concentrada con su equipo dando gracias por la victoria y lo que se pudo lograr en la disputa. “Siempre oramos encomendado todo a Dios antes de empezar un partido y después de terminar, perdamos o ganemos, ahí estamos”.

Alegría es la clave para ganar


Por: Jessica Cano

En voleibol es común ver a los equipos cantar y hacerse barra cada que anotan o incluso pierden puntos. Muchas son las porras que se les escuchan entonar a las niñas del equipo Corbanacol de San Pedro de Urabá, mucha energía, mucho sabor.

Yarlis Espitia Agámez, termina el partido feliz, sale aplaudiendo con el resto de compañeras y cantando los coros que han aprendido de las niñas más grandes del club, donde a propósito juega su hermana quien fue la responsable de que Yarlis se interesara por el deporte. “Yo veía a mi hermana jugando y lo que más me gustaba era que atacaba duro, o sea clavaba con fuerza el balón” y fue así como ella comenzó a entrenar y ya lleva dos años en los que ha aprendido lo que es la disciplina y que en la vida todo hay que lucharlo”, comenta.

Juega con una cola en el cabello y dos trenzas en la parte de arriba de la cabeza. “Yo soy una persona muy alegre y también hiperactiva, me la paso viendo pa´ todo lado”, dice a la vez que sonríe, mueve las manos y habla con tono fuerte, pero cuando se le ve en la cancha ella es una deportista concentrada.

Comenta la niña que “lo que más disfruto de jugar volei es el compañerismo, todas somos alegres, ninguna sale a la cancha haciendo mala cara, ni con pereza porque así no se puede ganar”. En su equipo ella ha encontrado una familia, son un grupo con actitud donde se está aprendiendo constantemente, dice orgullosa Yarlis.

Su meta es lograr llegar a la final y ganar. Si lo logran le dedicaría la victoria a sus abuelos con los que juega cartas y dominó, y su mamá, que, aunque vive lejos de ella, ha estado presente para que pueda lograr todo lo que quiere hacer.

Manuela encontró otra familia en el voleibol


Por: Juliana Sosa Góngora

Escumer llegó de Tuluá a Medellín con el anhelo de repetir el primer lugar en la categoría Mini femenina del Festival de Babyvoleibol Comfama. Más que una responsabilidad, sus integrantes se sienten motivadas para volver a mostrar sus capacidades y confirmar que la preparación dio frutos.

“Fueron entrenamientos de cinco horas diarias, seis días a la semana. El equipo está muy completo en lo deportivo y en la actitud, enfocado en defender el título”, afirmó Manuela Vargas, quien participó en la edición anterior. Por ser una de las experimentadas en su club, trata de motivar y enseñar a las más pequeñas.

Y como no hay mejor espejo que el ejemplo, ella intenta serlo. “Les digo qué están haciendo bien o mal y que hay que meterla toda, nunca rendirse a pesar de que estemos abajo en el set, porque con actitud todo se logra. Las apoyo y las aliento”, expresó la jugadora de 14 años, quien hace tres se dejó atrapar por esta disciplina.

“Antes practicaba natación, pero era muy individual. En cambio, el voleibol es muy lindo, hay compañerismo, enseña valores y somos una familia. Seguimos mejorando la técnica, la táctica y le ponemos muchas ganas para alcanzar el gran objetivo de quedar campeonas otra vez”, aseguró Manuela.