Entre ruedas y raquetas

Foto: Donaldo Zuluaga

Por: Sara Isabel Chacón Arroyave

 

María Ligia Zapata comenzó en el tenis de mesa cuando era deportista, siendo una de las promesas del deporte en Antioquia, hasta que su profesor Camilo García necesitaba unas jueces para un torneo nacional en Itagüí y la asignó junto con una compañera, dando un cambio en ella e iniciando su camino por el referato.

Le dio poliomielitis a los 5 meses de nacida y creció con su enfermedad, haciendo su vida como una persona normal. Fue una excelente deportista y su discapacidad no ha sido un impedimento para ser juez en tenis de mesa, donde lleva trabajando más de 10 años. Sus compañeros siempre están pendientes de su bienestar “sobre todo cuando viajamos a pueblos, me ayudan con la silla”, dice. Ellos la molestan diciéndole “Ligia, deje de estorbar”, pero saben que es fundamental en el tenis de mesa, destacándose por su excelente trabajo como juez en juegos municipales, departamentales y nacionales.

Recuerda su primera experiencia en el tenis de mesa, cuando fue referee en una final de Juegos Nacionales en Itagüí: “tenía muchos nervios y ansiedad, pero siempre admiré los jueces y hoy me siento orgullosa de ser parte de ellos”. Cuenta que todo ha sido una experiencia linda, sobre todo participar en el Festival de Festivales, pues trabajar con niños ha sido un proceso de aceptación personal.

Ligia ha perdido un poco la vista, pero nunca sus ganas de trabajar ni de servir a los pequeños, quienes la consideran “un ejemplo de vida” pues a pesar de estar en silla de ruedas, siempre irradia felicidad a quienes la rodean.

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