Sana competencia: el valor supremo en este Festival de Festivales

17 enero, 2018


Autor: Laura Bayer

Las relaciones y emociones que se viven en el deporte son también las que se viven en la vida cotidiana. Por eso, la manera como un joven deportista reacciona ante las victorias o los fracasos puede asemejarse a cómo vivirá los éxitos y las frustraciones personales futuros.

Es por eso que los padres y entrenadores tienen un papel crucial en la vida deportiva de los niños. Aunque la exigencia siempre debe estar presente en la práctica de cualquier disciplina, el niño debe recibir la aprobación de los adultos que lo rodean no solamente con las victorias.

También se puede reconocer el esfuerzo, la técnica aplicada en las jugadas y el trabajo en equipo; de esta manera, tanto el deportista como su familia encontrará serenidad en la derrota. Un gran estímulo ante ella es reconocer el juego limpio y el respeto al rival como la mejor manera de jugar.

Recordemos que el estrés de los juegos a veces pueden poner a los jóvenes atletas nerviosos, tanto que se pueden sentir indispuestos justo antes de los partidos o no pueden concentrarse o dormir las noches previas y posteriores.

¿Qué pueden hacer los tres miembros de este equipo (padres, deportista y entrenador) para controlar el estrés que suele presentarse en las competencias? Respirar profundo cinco veces, apretar y relajar los músculos del cuerpo e imaginarse un lugar tranquilo o un recuerdo relajante; o bien, visualizar el sentimiento del éxito, para calmar los nervios. Después, concentrarse en el presente y dar todo lo mejor de cada uno: el juego para el deportista, la táctica para el coach y el aliento para la familia en la tribuna.