El profe Alberto, un arriero de ilusiones

18 enero, 2015


Es el día de entrenamiento. Un solo día a la semana y por hora y media, no veo la hora de que llegue el momento de tocar el balón, de que llegue mi profe y me enseñe hacer bien las cosas. El tiempo pasa y a la distancia se ve llegar. Allá a lo lejos asoma el profe, montado a caballo, con su pinta deportiva y todos los insumos para el entrenamiento. Culmina el entrenamiento. Fue más la espera que la práctica. ¡El tiempo es tan relativo! ¿Cuándo será la otra semana para volver a entrenar?

Un corto relato para una historia casi irreal y que los niños del equipo de Guadalupe, Antioquia, quienes participan por vez primera del II Festival del BabyFutbol de salón Comfenalco, viven semanalmente. Alberto Gómez, entrenador de este seleccionado, agradece la oportunidad que la vida ha dado a todos sus niños en poder estar en este festival. “Lo que más nos interesa es que los niños están cumpliendo un sueño, un sueño que para muchos era inexistente pues nunca han salido de sus veredas”.

¡Arre!, que vamos a entrenar

A diferencia de muchos equipos donde los alumnos buscan al maestro, para el seleccionado de Guadalupe esta práctica es al revés. Es el maestro quien busca a sus alumnos en las veredas. “Gracias a un convenio con EPM siete monitores deportivos nos desplazamos por todas las veredas del municipio, los niños a la distancia de las montañas ven que nos asomamos a caballo y nos reciben con alegría por la clase que les vamos a dar”. Por ser más el número de habitantes que actualmente están radicados en las veredas de Guadalupe, Alberto visita cinco asentamientos semanalmente, soportando un viaje de casi dos horas que inicia en carro o moto y culmina en lomo de caballo. Un esfuerzo físico que el profe Alberto, un arriero de sueños e ilusiones que se transportan a caballo, compensa con la satisfacción de ver la sonrisa de sus 180 niños.